Hace poco, Patricio Santagapita se involucró en una red de terroristas internacionales. Jamás había agarrado un arma: la herramienta más peligrosa que había manipulado era un microscopio. Y ahí estaba, peleando entre mafiosos, a los tiros y cuchillazos.
Cuando despertó, miró a su mujer, levantó los anteojos de la mesa de luz y vio la novela policial de Thomas Dresden que estaba leyendo en esos días. El libro lo había atrapado demasiado.
Licenciado en Ciencias Biológicas en la UBA, Santagapita se doctoró en Química para trabajar en biotecnología, la especialización que más le interesaba. En 2010, viajó a Italia para hacer un posdoctorado en Alma Mater Studiorum Università di Bologna y, desde el 2011, es investigador del CONICET.
Le gusta leer (en las últimas vacaciones liquidó cuatro libros) y jugar en el mar junto a su esposa e hija.