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Viernes 21 de Diciembre de 2012

El fin del mundo ya llegó

En un rato, el Sol cruzará el plano de la Vía Láctea cerca de su centro. Aunque en Anfibia no creemos en presagios apocalípticos ni en retiros espirituales, somos un poco paranoicos y llamamos a un doctor en antropología, especialista en espiritualidades, para que nos diga qué va a pasar.

Hoy, el Sol, visto desde la Tierra, cruzará el plano de la Vía Láctea cerca de su centro. Este tipo de alineación del Sol con nuestra galaxia en el solsticio de diciembre ocurre cada año pero sòlo durante un período de 400 años consecutivos, y dentro de cada ciclo de precesión de 25.772 años.
Hoy, termina la cuenta larga del calendario maya que viene contando desde “la creación” del orden actual del mundo (maya). Un ciclo de trece bak’tuns (cuatrocientos años)
Hoy, el último kin (día).
La paranoia apocalíptica convertida en mercancía, la ironía sobre supuestos “manipulados por ideas extrañas” y la estigmatización de “sectas apocalípticas” contrasta con la espera ansiosa de un cambio cosmológico difundido entre diferentes versiones de la Nueva Era local.
Si miramos con atención cualquier espacio que comparta esas concepciones y prácticas, seguramente veremos que es menos extraño de lo que pudiésemos imaginar. Salvo excepciones, las formas en que las ideas sobre el “fin del mundo” circulan en Argentina tiene poco de mesianismo apocalíptico. La razones de esto podrían buscarse en un catolicismo fuertemente arraigado complementado con un proceso de secularización relativamente extendido. Ideologías que, por supuesto, tienen también sus propias ideas del “tiempo de cambio”.
La construcción de bunkers en la provincia de Buenos Aires, los rumores de suicidios masivos en las montañas cordobesas o la ironía y el humor con que la mayor parte de la población vive este día son también una excelente oportunidad para pensar como circulan las ideas (no solo “religiosas”) y como éstas reproducen y cambian la vida de las personas.
Esa circulación de las ideas es siempre diferente si miramos en donde y cómo esas ideas del “fin de los tiempos” son reapropiadas. Toda interpretación del “fin del mundo” es una mirada situada que nos dice tanto sobre la flexibilidad de las ideas como sobre las personas y las sociedades que las utilizan.
Entre esas lecturas hay miradas centradas en el “cambio de conciencia” y en el “bienestar personal”, típicas de un mundo de sectores medios urbanos que priorizan el cambio interno como vía de transformación social.
Pero también hay lecturas que politizan la idea del “fin de un ciclo” avivado por la Nueva Era en sentidos diversos. Un ejemplo significativo es el reciente discurso del presidente de Bolivia Evo Morales en las Naciones Unidas que sostenía: “de acuerdo con el Calendario Maya el 21 de diciembre marca el final del no tiempo y el comienzo del tiempo … el fin del antropocentrismo y comienzo del biocentrismo, el fin del odio y el comienzo del amor. El fin de las mentiras y el comienzo de la verdad. Es el fin de la tristeza y el comienzo de la alegría. Es el fin de la división y el comienzo de la unidad …”
El presidente de una nación con una fuerte tradición indígena relee la mitología Nueva Era inspirada en los mayas en clave política.
Miles de personas se preparan meditando, comiendo orgánico y dedicando ese momento para “sincronizar” con otros que harán los mismo en sus casas o en eventos de “activación” colectivos en Argentina, Europa y Estados Unidos. En Palenque (Chiapas, México) los “guerreros del arcoiris” que siguen el movimiento Rainbow llegan en caravanas y están expectantes de una gran celebración.
La gran mayoría seguirá sus vidas normalmente y sólo va a refrirse al “fin del mundo” para sacar conversación con el taxista, el portero o los compañeros de trabajo. Otros, los menos, ya dejaron preparados los bunkers antinucleares construidos para la ocasión.
El volcán Tungurahua en Ecuador entró en erupción hace seis días y el pronóstico del tiempo dice que este diciembre tiene más tormentas que nunca en Buenos Aires. Muchos ven allí pura casualidad y otros “signos” de un “cambio inminente”. Parecería haber, al mismo tiempo, muchos “fines del mundo”, tal vez porque hay muchos mundos conviviendo.

* Fin del mundo: falta 1 día
* Fin del mundo: faltan 2 días
* Fin del mundo: faltan 3 días 
* Fin del mundo: faltan 4 días

Anfibia
Universidad Nacional de San Martín
Kells