Nadie sabe qué pasará mañana, nadie sabe si seguiremos existiendo o si un maremoto mundial nos borrará por completo. Frente a tal incertidumbre, están los que armaron una orgía descomunal y los que se construyeron un búnker, los que almacenan comida y los que convocan a un doctor en antropología, especialista en espiritualidades, a que reflexione sobre lo que vendrá.
En dos días terminaría, si los cálculos son correctos, la cuenta larga maya. Y con ese período acabaría también la reciente especulación mediática sobre el fin del los tiempos. Pero las idas sobre un “tiempo de cambio” que promueven diferentes grupos y espacios culturales contemporáneos circulan diferencialmente en un mundo globalizado.
En los Estados Unidos pasan cosas diversas, desde una productora de cine porno que organizó un bunker “sexual”, ciudadanos que acumulan comida y agua en sus sótanos hasta grupos literalistas cristianos que, como el del predicador Harold Camping, se suman al eco de la cultura popular con un discurso mesiánico que ahora encuentra más oyentes.
Entre los que esperan esta fecha con expectativa transformadora y positiva existe una infinidad de diferentes experiencias. Por un lado, están los que lo siguen personalmente en las ciudades, pero también varios grupos que pretenden vivir en la “naturaleza”. Entre ellos, The Rainbow Family of Living Light llaman particularmente la atención. Conocida también como Rainbow Familiy (Familia Arcoiris), fue fundada en 1972 promoviendo los valores del vínculo con la naturaleza, la no violencia, el igualitarismo y la reivindicación de las culturas nativas americanas.
En Argentina las versiones cristianas evangélicas del fin del mundo que se hagan eco de la ideología Nueva Era han sido escasas o, al menos, no han tenido mayor repercusión.
Sin embargo, los “guerreros del arcoiris” organizaron un multitudinario encuentro anual (rainbow gathering) en 2011 en la provincia de Misiones. Los participantes llegan en caravanas desde diferentes puntos de Europa y América donde viven en “tribus”, con carpas al estilo indígena, comida vegetariana y actividades y talleres de crecimiento personal.
En su página señalan que: “Cada Raibow Gathering es una oportunidad para reconectar con el saber ancestral de los abuelos y hacerlo presente en nuestra vidas modernas”.
Actualmente hay un encuentro en Chiapas (México), organizado especialmente para esperar el 21-12-2012 y festejar el fin del calendario maya.
Los vínculos entre los seguidores de las versiones Nueva Era del llamado “calendario maya”, como por ejemplo la “ley del tiempo” propuesta por José Arguelles en su libro The Maya Factor (1987), tienen fuertes vínculos con el movimiento de los “guerreros del arcoiris”. Por ejemplo, comparten la propuesta de nuevo vínculo con la naturaleza, el igualitarismo y la idea de una “despertar de la conciencia” por medio de la recuperación de “saberes ancestrales”. Asimismo comparten el símbolo de la círculo con tres puntos que identifica ambos movimientos.
Que esas relecturas norteamericanas de la Nueva Era hayan arraigado en Argentina y en otros lugares de América Latina, nos dice mucho sobre el proceso de globalización contemporánea.
Las ideas, incluso las del “fin del mundo”, viajan por los medios de comunicación y las redes virtuales, viajan en libros, revistas o por el boca-boca. Pero esas ideas se transforman cuando viajan y son reapropiadas constantemente en función de condiciones sociales y culturales de las sociedades que las reciben.
Hay diferentes formas de reapropiación que van desde versiones entusiastas locales de la Nueva Era hasta alguna expectativa apocalíptica.
Simpatizantes del movimiento Rainbow en Córdoba o en Rio Negro, le agregan a la mitología maya, elementos recreados de culturas nativas de la región como tradiciones mapuches o andinas.
Temerosos vecinos de Almirante Brown invirtieron diez mil pesos en la construcción de cuatro búnkers subterráneos bajo el lema “Sobrevivientes Argentina 2012”. Sin duda están entre las versiones apocalípticas que si hicieron eco de las versiones más catastrofistas. El grupo encargó el refugio a la empresa Búnkers Argentina S. A, que se dedica a construir refugios atómicos y cuartos seguros. Entre las provisiones que les permitirán vivir algunos meses bajo tierra no falta el agua y la yerba mate.
Las ideas sobre el fin de un ciclo cósmico o la de el fin del mundo no son diferentes a otros bienes culturales globalizados. Son producidas y circuladas en diferentes contextos, sobre todo en los países llamados “centrales”. Sin embargo, localmente son usadas en función de formas de pensar y de vivir que nos dicen tanto sobre esas ideas como sobre las personas que las viven como reales.
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