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Martes 18 de Diciembre de 2012

Fin del mundo: faltan 3 días

En Facebook, alguien creó un grupo llamando a un suicidio masivo para el viernes. Se haría a las 21.12 en la cumbre del Cerro Uritorco, un clásico sitio de meditación en Córdoba. Las autoridades prohibieron el ingreso al cerro. El doctor en antropología y especialista en espiritualidades Nicolás Viotti reflexiona sobre cómo desde los medios y las redes sociales se califica y estigmatiza como "secta" a toda práctica religiosa que se aleja del catolicismo.

Por: Nicolás Viotti
Ilustraciones: Claudio Roncoli

Ayer a la mañana, un anónimo armó en Facebook un grupo invitando a “un suicidio espiritual mágico el próximo 21 del 12 a la 21.12 horas en el Cerro Uritorco”. Al rato, 150 personas habían puesto “me gusta”. Cierto o no, los dueños del predio, junto al intendente de la localidad de Capilla del Monte, se preocuparon. Y por disposición de una Junta de Defensa Civil, desde las 24 del jueves 20 hasta las 6 del sábado 22 no se podrá acceder al cerro Cordobés.
Más allá de los casos concretos de suicidios grupales inspirados por mitologías apocalípticas o redentoras (como el de los seguidores del Templo del Pueblo en Jonestown, Guyana, o el más reciente de los davidianos en Waco, Estados Unidos), el miedo a un hecho semejante nos dice más sobre la sociedad que lo crea y lo difunde que sobre sus causas.
La idea de “cambio de conciencia” difundida entre seguidores locales de la Nueva Era es releída por los medios masivos y las redes sociales en función de un eje recurrente en Argentina: la persecución de “sectas peligrosas”.
En las últimas semanas, la amenaza de un suicidio colectivo reactivó los sentidos comunes de una cultura organizada en base a una amalgama de secularismo y catolicismo.
Un suicidio masivo era lo que faltaba (a los prejuiciosos) para confirmar la “irracionalidad” de estilos de vida que viven la intensidad de un “tiempo de cambio”.
Lejos de la experiencia cotidiana de una cosmología contemporánea (que no por ser novedosa, globalizada y difundida con énfasis en el mundo de los sectores medios urbanos resulta menos sofisticada) la noticia de cierre del famoso cerro Uritorco resuena en la sociedad argentina como una confirmación de que la única creencia y expectativa de cambio es la de un mundo secular y/o católico. Expresiones como “sectas extremistas” o “apocalípticas” usadas en los medios proveen imágenes sugestivas que asocian espiritualidad Nueva Era con autodestrucción y riesgo social.
En la gran mayoría de las intervenciones mediáticas recientes y los comentarios en las redes sociales se ve una insistencia en ironizar o incluso desmerecer las prácticas de miles de personas que, en su mayoría, consideran este como un “tiempo de cambio”.
Mientras tanto, los seguidores de la “ley del tiempo”, que detallan la importancia vital del 21-12-12 para un cambio personal y social, no se cansan de repetir que hay mucha ignorancia y mucha incomprensión con respecto al tema.
“Hay muchas personas que no tienen idea y se dejan llevar por lo que dicen los medios: hay demasiada gente con prejuicios”, dice Ximena, una psicopedagoga de treinta y cinco años participante reciente de un taller sobre el llamado “calendario maya”.
Convencida de la importancia de la fecha, Ximena pidió un día en el trabajo, está comiendo saludable y, dice, va a meditar todo el día en su casa. “En sincronía”:
Lejos de prácticas privadas como las de Ximena, aquellos que participen en eventos masivos de meditación o de “activación” muy probablemente sean acusados de “locos” o reciban miradas de desconfianza.
El rumor sobre el “suicidio mágico” en la cima del cerro reavivó la utilización del término “secta”, una categoría fuertemente estigmatizante que suele asociar prácticas espirituales o de crecimiento personal que se alejan del catolicismo o el secularismo como “criminales”.
En Capilla del Monte la junta de Defensa Civil municipal, un dispositivo de gestión de “prácticas consideradas desviantes” con policías, bomberos, Cruz Roja, instituciones intermedias y medios de comunicación se prepara para rastrillar el área y asegurar la paz.
De todas formas, el boom del turismo espiritual de veinte mil personas que la localidad cordobesa espera muestra que el fenómeno tiene una dimensión que necesita, todavía, de cambios en los modos de pensamiento.
No todo lo no católico es suicida o criminal. 

Fin del mundo: faltan 4 días

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