Con dinero público, Augusto Pinochet levantaba un palacio cuyos lujos y caprichos quedaron al descubierto gracias a la investigación de Mónica Gonzalez. La periodista, que dictará un seminario internacional en Anfibia, acudió en aquel entonces al testimonio de obreros, arquitectos y proveedores que trabajaban en la obra, quienes le revelaron sabrosos detalles. Una joya de la crónica política y de investigación.



El primer reportaje que Mónica González publicó en revista Cauce fue una bofetada al régimen: en secreto, en medio de una aguda crisis económica, Augusto Pinochet levantaba un palacio cuyos lujos y caprichos quedaron al descubierto. La periodista acudió al testimonio de obreros, arquitectos y proveedores que trabajaban en la obra, quienes le revelaron sabrosos detalles de la decoración dispuesta por la esposa del general. El reportaje, que obligó a Pinochet a dar explicaciones públicas y a desistir de habitar la mansión, marcó el retorno de Mónica González al periodismo después de un receso de 11 años, luego de que su carrera quedara interrumpida por el golpe de Estado de 1973.

 

No es posible establecer con exactitud cuánto costaron al erario nacional la denominada “Casa de los presidentes”, en Lo Curro, la casa que el general Pinochet ocupa algunos fines de semana en el Cajón del Maipo (San Alfonso), la casa que el gobernante arrendaba en Luis Thayer Ojeda y hoy ocupa uno de sus hijos como propietario, la casa de los comandantes en jefe del Ejército en la Avenida Presidente Errázuriz, los trabajos de remodelación en la casa de Bucalemu, sin contar con que todavía no nos hemos ocupado de la ostentosa casa del general Mendoza, en Diego de Almagro con Pedro de Valdivia, y si el almirante Merino sigue viviendo en la “modesta casa vieja” que ocupaba en 1973. 

 

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Un cálculo conservador de los gastos incurridos en la casa del general Pinochet y familia en Lo Curro consume, segúnlos datos obtenidos, sin contar con continuos cambios de parecer, producto de actos de voluntad propios del poder omnímodo, una suma equivalente al cinco por ciento del presupuesto de Obras Públicas para 1984.

 

La revista brasileña Isto E escribe que el terreno de 80 mil metros cuadrados en Lo Curro costó un millón de dólares. Esa cantidad fue pagada por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo directamente, sin pasar por el conducto regular de los estados de pagos del Serviu. Todo lo que se hizo en forma posterior sí pasó por el Serviu a título de “obras extraordinarias”. El promedio de pago bordeó los cinco millones de pesos semanales, pero… ¿se incluirán en estas sumas los cambios de azulejos expresamente importados, los mármoles europeos, las costosas lámparas adquiridas a exclusivos anticuarios? ¿Se incluirán aquí las obras de acceso a Lo Curro destinadas específicamente a facilitar el paso hacia la “Casa de los presidentes”? En este ítem deberá consignarse la construcción del Puente de Lo Curro, cuestionado técnicamente por destacados profesionales.

 

Muchas preguntas quedarán sin respuesta, pero en todo caso el prolijo trabajo de investigación que les entregamos es suficientemente clarificador. La pregunta que surge es más bien una exigencia: ¿dará el gobierno una explicación sobre todo lo que aquí se informa? El país atraviesa por la más grave crisis económica de su historia, de modo que es indispensable que el gobierno responda con claridad con respecto a las ingentes sumas que se han usado en estas construcciones faraónicas.

 

A la luz de lo que narra esta crónica sería interesante saber si la ciudadanía comparte el juicio del general Pinochet de que existe democracia en Chile y de que los chilenos están resguardados en su honor, en su propiedad y en su familia.

 

A la distancia (es más saludable observarla desde lejos), la casa del general Pinochet se parece bastante a una fortaleza construida en seis niveles, dos de los cuales son totalmente subterráneos. Para levantarlos fue necesario dinamitar el cerro Lo Curro, desplazando 500 mil metros cúbicos de tierra (equivale a las excavaciones necesarias para construir 150 mil viviendas mínimas).

 

El terreno, como está dicho, tiene una superficie de 80 mil metros cuadrados, de los cuales seis mil están construidos. El total del terreno está rodeado por rejas altas y controlado a través de un circuito cerrado de televisión cuyas cámaras auscultadoras están a la vista en una serie de casetas en altura pintadas de blanco.

 

De los seis mil metros edificados, 1.600 corresponden solamente a salones y oficinas y 1.200 a servicios de cocinas, bodegas, salas de guardia, equipos de calefacción y otros. Las cocinas están habilitadas para atender a dos mil personas al mismo tiempo.

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Los 62 mil metros cuadrados de parque y jardines adornados con azaleas, rododendros, plantas exóticas y árboles de las mejores familias, costaron 15 millones de pesos, incluyendo la instalación de tres invernaderos de 40 metros cuadrados cada uno.

 

En caso de suspensión brusca del suministro o posibles atentados por envenenamiento, el abastecimiento de agua está asegurado por cuatro estanques subterráneos con capacidad de 2.800 metros cúbicos. Lo propio sucede con el abastecimiento de luz conectado a una central eléctrica subterránea con 400 kilowatts de potencia.

 

La mansión cuenta con las más acabadas medidas de seguridad. En un sector secreto de los niveles subterráneos existe un refugio antiaéreo, cuya salida nadie conoce, y separadode la residencia y con una de las entradas camufladas, el recinto que ocupan las fuerzas especiales preparadas para defender en turnos de 24 horas la seguridad del general.

 

Las ventanas de los niveles habitacionales están dotadas con cristales importados de Bélgica. Cada hoja tiene tres metros de ancho por tres de alto. Las puertas están confeccionadas con madera de lingue fino. Entre marcos y cristales se gastaron aproximadamente 120 mil dólares. Sólo los detalles como los revestimientos de piedra ascendieron a la cantidad de 150 mil dólares.

 

Los tres niveles superiores no tienen lo que se llama propiamente techo, sino que están recubiertos por terrazas plantadas y con un área mínima pavimentada.

 

El primer nivel está definido como el de recepción oficial. Para llegar a él es necesario cruzar por un hall de acceso con piso de mármol que originalmente fue verde y hoy es del mismo material, pero en tonos un poco extraños. La señora Pinochet hizo retirar el costoso mármol traído de Europa porque no le gustó una vez que estuvo instalado. Hubo de realizarse una nueva importación de mármol de Alcántara, España, del color deseado por la dueña de casa. Siempre rumbo al amplísimo salón oficial de recepciones, es menester ascender por una escalera de mármol de color… rojo. Esta tonalidad sí fue del agrado de la señora Pinochet. Mas no las alfombras de las dependencias privadas de la familia, que figuraban en el proyecto original. En el momento de dar su visto bueno, la señora Hiriart manifestó ante varios testigos: “Alfombras no. Cuando yo me muera, si el que viene aquí así lo decide entonces colocarán nuevamente las alfombras. Por ahora las sacaremos porque a mí me gusta el parquet”.

 

Esta es sólo una anécdota dentro del cuadro total. Más graves fueron los problemas surgidos entre el personal deTECSA, empresa seleccionada para realizar los trabajos, y los efectivos de seguridad del gobernante.

 

Mientras los técnicos de la empresa privada realizaban su labor, los elementos de seguridad llevaban a cabo la suya (secreta y, por ende, ajena a la incumbencia de TECSA), por lo cual transportaban extraños objetos, destruían parte de lo ya realizado y provocaban a los empleados de la empresa con su actitud autoritaria y amenazante.

 

El conflicto estalló y los operarios de TECSA se negaron a seguir trabajando cuando los funcionarios de seguridad rompieron las instalaciones del tendido de luz, el sistema de riego y otras instalaciones. El arquitecto Sergio Gómez, funcionario del Ministerio de Vivienda, debió oficiar como mediador y logró con esfuerzo solucionar el problema.

 

Ya en el interior de la casa se distribuyen salones diversos, el comedor de recepciones, cocinas, baños, dependencias de cocinas, todo dentro de una superficie para estos efectos de 2.800 metros cuadrados. Lo mencionado corresponde al nivel de recepción.

 

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En el segundo nivel (hablamos de los tres niveles residenciales que están a la vista y que están diseñados como escalones) están las habitaciones reservadas a la familia, que fueron expresamente supervigiladas por la señora Hiriart. La suite presidencial comprende dos dormitorios completamente separados con sus respectivas salas de baño y habitaciones de vestuario y clósets.

 

Los baños fueron el principal problema de la dueña de casa. Tanto los artefactos como los azulejos fueron cambiados en dos oportunidades porque no fueron del agrado de la señora Pinochet. En vista de que los decoradores no acertaban con el exclusivo gusto de esta clienta tan particular, la propia señora Pinochet decidió trasladarse a la lujosa tienda Átika para elegir lo que deseaba.

 

Tardó en decidirse, por lo que efectivos de seguridad acordonaron todo el sector durante algunas horas para que la señora Lucía pudiera elegir a su gusto. El resultado tal vez no figure en la antología de la decoración, pero sí corresponde a la elección de la primera dama: el baño del general Pinochet quedó revestido definitivamente en azulejos de color azul oscuro, con visos tornasolados y metálicos. La tina, provista de un sistema de aguas vibratorias (propias para masajes), es de color azul oscuro, lo mismo que el resto de los artefactos. El motor que permite funcionar las aguas vibratorias quedó debajo de la tina, pero fue trasladado a mayor distancia por medidas de seguridad.

 

Otro problema se registró en el revestimiento de las paredes de las habitaciones interiores. Se importó rafia (material nuevo, caro, corrugado y elegante para algunos gustos), que los encargados de adosar a las murallas no supieron aplicar y hubo de desecharse la idea y, desde luego, tirar el material importado a la basura.

 

El baño de la dueña de casa terminó con azulejos beige haciendo juego con los sanitarios. Un vanitorio (mueble integral francés para guardar toallas y cosméticos) ocupa todo el muro del baño, con espejos hasta el techo. Un elemento ajeno a todo este decorado es una finísima lámpara de lágrimas, valiosa pieza de anticuario, cuya presencia en el baño es de difícil explicación.

 

Los detalles exquisitos

 

Cuando uno de los dos salones de la familia estuvo terminado, la señora Pinochet echó de menos algunos detalles. Con el propósito de solucionar estos olvidos, se llamó a Pavez Decoraciones Ltda., lo más chic de la capital, a quien se leencargaron tres trabajos. El primero fue recubrir el cielo del salón con madera, a fin de dejar vigas a la vista con algunas incrustaciones de gusto dudoso, por no concordar con el estilo general de la casa. Una segunda labor fue elaborar una puerta de acuerdo con el techo enmaderado, a la que se le aplicó un juego de vitreaux, y la tercera fue la confección de una chimenea de piedra con campana de bronce. Por todas estas exquisiteces de último minuto, Pavez cobró 11 millones de pesos. Habrá que agregar una cantidad adicional, pues la dueña de casa decidió finalmente hacer modificaciones posteriores a la instalación, cuya naturaleza se desconoce.

 

Las comunicaciones de la casa están aseguradas por una central telefónica automática, alimentada por 30 líneas y una red de 120 anexos. Una clínica equipada con los últimos adelantos se instaló en la casa para hacer frente a casos de emergencia de sus moradores. No se pudo determinar su localización exacta.

 

Este verdadero tic de hacer varias veces las mismas cosas alcanzó también a la gran piscina de la residencia, que fue construida dos veces. No pudimos saber si el hecho se produjo por fallas de construcción, por filtraciones detectadas o por el difícil gusto de la señora Pinochet. La alberca, que cuenta con una zona de camarines con todas las condiciones del caso, es sólo una de las atracciones del parque.

 

Una verdadera curiosidad son las cuatro pérgolas sostenidas por troncos de pino oregón en bruto, debido a que se trata de una especie en extinción que no es posible encontrar hoy en ningún lugar del mundo. Nadie sabe cómo y dónde fueron conseguidos.

 

En el inmenso parque, de unos 74.000 metros cuadrados, hay música ambiental en cada uno de sus sectores. Los equipos comprados son Philips. Hay también un gran asador con campana de bronce para manifestaciones campestres,además de una caseta para los jardineros de 90 metros cuadrados de construcción. Al parecer, todas estas instalaciones no registraron modificaciones posteriores.

 

No sucedió lo mismo con las dos canchas de tenis con que cuenta la fabulosa residencia, que también sufrieron alteraciones de la hora undécima, aunque quizás las razones fueron de orden deportivo. Primitivamente eran de asfalto (superficie rápida) y pertenecieron al Club de Tiro de Lo Curro, que funcionaba en esos terrenos. Más tarde llegó una contraorden: debían tener piso de ladrillo molido (superficie lenta), donde tradicionalmente los tenistas chilenos se desempeñan mejor. Ese parece ser también el caso de los dueños de casa y sus invitados. Las canchas cuentan con una excelente iluminación, así como las multicanchas, que ofician en las eventualidades como helipuerto. Cada una cuenta con 120 focos de 1.000 watts.

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 Otro de los cambios de esta singular competencia de gustos variables lo sufrieron los estacionamientos. Originalmente se construyeron 100 estacionamientos empotrados en el cerro. A la hora del visto bueno final, la orden varió: se deberían construir 100 estacionamientos adicionales,  lo que representó demoler todo lo ya levantado, incluyendo la destrucción de terrazas, jardines y muros. Al final   se agregaron 150 estacionamientos para hacer un total de 250. Hay, eso sí, seis estacionamientos especiales para la familia, localizados en otro sector del parque.

Uno de los lugares más cerrados a la información es ciertamente el destinado a la seguridad. Hay una llamada Zona de Guardia, cuya entrada está por la calle Vía Roja. Un pequeño regimiento puede vivir cómodamente en el lugar, que cuenta con salas de juego, dormitorios, comedores y piezas de TV (con juegos de Atari, por cierto).

 

En algunos de los niveles que no están a la vista existen otras comodidades propias de los Emiratos Árabes, como un gimnasio, una moderna sala de cine y diversos saunas.

 

La nota curiosa la constituye la enigmática Área de Contraataque, sostenida por gruesos muros de hormigón y techos de concreto en cuyo alto se han colocado bolones para que las balas (de haberlas) reboten. Está localizada de manera que no sea posible detectarla a simple vista. Cuenta con ventanas estrechas hacia el interior y que se van abriendo hacia afuera, tomando una forma de corneta, para mejorar el ángulo de tiro. Lo que no se sabe es por qué se llama Área de Contraataque.

 

Todas las barandas de la construcción de seis mil metros cuadrados están pintadas con pintura especial de avión. El único representante en Chile de este tipo de elemento es un hermano del general Fernando Matthei.

 

Las enormes bodegas están repletas de armamento ligero y pesado, y están proyectadas para defender el sitio por un tiempo prolongado. La pregunta que salta de inmediato es: ¿habrá alguna amenaza que requiera tal poder de fuego?

 

Es sólo una y no la más importante de las preguntas que pueden formularse sobre este palacio llamado la “Casa de los presidentes”.

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