Días antes de que Facebook anunciara que ofrecerá 50 opciones de identificación por sexo en su plataforma en inglés, la Universidad Nacional de San Martín y la Universidad de Dresden realizaron su Segundo Coloquio, esta vez, bajo el lema “Pensando el cuerpo”. Recluidos a unos kilómetros de Buenos Aires, investigadores de todo el mundo disertaron y discutieron desde diversas perspectivas. La antropóloga y comunicadora social argentina radicada en Brasil, Paula Sibilia, marcó el pulso de la reflexión sobre la mujer con una investigación sobre género y política. ¿Cuáles son los tabúes en las redes sociales? ¿Los determina la tradición religiosa o son impuestos por una sociedad laica y moderna? ¿Por qué la nueva obscenidad pasa por la exhibición de arrugas o la gordura? ¿La antropología siempre se ocupó del tema, o el cuerpo es un tema de moda?



Foto de portada: detalle de Animal locomotion, Eadweard Muybridge, 1887 

 

El profesor Hua Cai salió de su casa, en Pekin, cuarenta horas antes de que empiece el Coloquio de Filosofía al que fue invitado. Tomó un avión hasta Doha, capital de Qatar, luego otro a San Pablo y por último aterrizó en Argentina. Una vez en Ezeiza, se subió a un auto que lo llevó a 10 kilómetros de la catedral de Luján, en la Provincia de Buenos Aires, para sentarse frente a una mesa junto a otras veinte personas y exponer, en no más de treinta minutos, un resumen de su trabajo de investigación sobre sistemas de parentescos y filiación. A su alrededor, sociólogos, antropólogos, filósofos, psicólogos e historiadores de distintas partes del mundo lo escucharán leer en francés sin darse cuenta de su terrible cansancio. Hu Cai, que es de estatura baja, pelo lacio y actitud zen podría haber presentado su trabajo vía Skype. Pero no. Decidió viajar y poner el cuerpo. Y sobre eso, sobre el cuerpo, se pensó y debatió durante tres días en esta estancia con decoración gauchesca rodeada de árboles.

 

Cuerpos en la Edad Media, cuerpos contemporáneos. Cuerpos en movimiento, que se construyen y se transforman. Cuerpos de mujer, de hombre, indeterminados. Cuerpos en silencio, vestidos, desnudos, pintados, fotografiados, aceptados y rechazados. En este encuentro organizado por la Universidad Nacional de San Martín y la Universidad de Dresden que lleva más de una década y que forma parte de un ciclo llamado “Los desafíos de la vida”, se reflexionó sobre qué es el cuerpo y qué rol juega en este mundo.

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Algunos todavía lucen el pelo mojado por la ducha matutina, como el del Dr. Gert Melville, un historiador alemán de tez clara y bigote gris tupido, que expondrá su tesis sobre el cuerpo según San Agustín. En el comedor con vistas a la falsa cancha de golf también están las feministas argentinas que hablarán sobre género y política; Paula Sibilia, antropóloga y comunicadora social radicada hace veinte años en Brasil, Carlos Ruta, Rector de la Universidad de San Martín y unas treinta personas más toman café y comen medialunas o tostadas con dulce de leche. Cuando son las 9.30 de la mañana, el Dr. Claudio Ingerflom, coordinador del encuentro, avisa que es hora de subir al salón de conferencias donde los espera una gran mesa rectangular y veinticinco sillas vacías. “Good morning”, dice Ruta una vez que todos los académicos se ubicaron. Se acerca al micrófono y hace una introducción al coloquio para dar la bienvenida.

El Dr. Hua Cai es uno de los primeros en leer su paper. Comienza preguntándose: “¿Existen realmente sistemas de parentesco distintos? Si es así, ¿cómo el mismo proceso apareamiento/generación puede dar lugar a sistemas diferentes?”. Para contestar estas preguntas, el antropólogo hace un estudio y compara analíticamente cuatro casos: los Na, etnia minoritaria de China, los Han, la etnia mayoritaria en China, los europeos nacidos en Francia y la población Samo de Burkina Faso. En las once horas que siguen, no leerán sus trabajos ni las feministas, ni los sociólogos, ni psicólogos, ni ninguno de los académicos sub 40. El primer día tienen la palabra los mayores de 50 que imponen una mirada antropológica filosófica en sus ponencias, con tesis realizadas en grandes horizontes civilizatorios como India o China y estudios sobre el cuerpo en la Edad Media.

Detalle de Mercado de esclavos en Roma, Jean Leon Gerome, 1886.

Detalle de Mercado de esclavos en Roma, Jean Leon Gerome, 1886.

—Propongo relacionar lo teológico con la práctica—, dice Ruta, interviniendo en el debate tras la lectura sobre textos agustinianos de Melville, cabecilla del bando de los alemanes invitados. Entonces, el catedrático de la Universidad de Dresden y uno de los principales historiadores del monacato europeo cuenta que, justamente, cuando San Agustín conoce los conventos de mujeres y ve sus prácticas, modifica su noción teológica y re-escribe parte de su legado. Un ejemplo de que no solo las ideas cambian los comportamientos sino de que los comportamientos también transforman las ideas.

 

Después llega el turno del Dr. en Historia y Director de la escuela de estudios superiores EHESS en Francia, Jean Claude Schmitt, que lee su tesina sobre el cuerpo en la Edad Media y hace un paneo histórico cultural sobre lo que era ser laico o monje en la Edad Media. En su texto desarrolla la importancia de la gestualidad, las formas de vestimenta y lo que todo eso significaba. Éste es uno de los trabajos más comentados en la galería al aire libre donde se sirven los coffee breaks y continúan las reflexiones que no tuvieron lugar en la gran mesa.

 

Aquí un fragmento:

 

“El cuerpo no es un objeto determinado a priori e inmutable. En una estrecha relación con el proceso personal de individuación, no cesa de construirse: se transforma, crece y se afirma, experimenta el dolor de la enfermedad y de la edad, muere y se corrompe. Tiene también una vida social que en ningún caso podría separarse de su devenir fisiológico: es mirado, tocado, amado o rechazado, vestido o desnudado, cuidado o torturado, valorado o despreciado.


Rara vez está solo, pero se comunica a través de los ojos, la voz y los gestos con otros cuerpos: es un ser social. Por último, es objeto de representaciones figuradas, de imágenes pintadas o esculpidas o, en nuestros días, fotográficas: el retrato es el doble del cuerpo. Por ello, no solo hablaré del cuerpo, sino de los cuerpos, ya que cada cuerpo se potencia en la variedad de sus acontecimientos sociales y encuentra en su camino, en sus intercambios socializados, una infinidad de otros cuerpos que son similares y diferentes a la vez(…)”.

 

—Lo que más me gusto del día fue la lectura de Schmitt—, dice Ariel Wilkis, investigador del Conicet, director de la carrera de sociología del IDAES, ya de noche.

 

La jornada termina con un asado (chorizos, riñones y morcillas incluidas) hasta que a las doce de la noche el personal del hotel avisa que debe cerrar el comedor. Los más jóvenes deciden salir a tomar aire fresco y otros suben al salón de conferencia para seguir charlando. Hablarán de la importancia de la sociabilidad del evento, de las distintas ideologías- diferencias generacionales y del amor que nació dos años atrás, en este mismo lugar, entre la antropóloga argentina Romina Malagamba y el filósofo italiano Sandro Chignola, que ahora, uno al lado del otro, cuentan que esperan un hijo.

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El cuerpo contemporáneo. Al día siguiente, el ambiente es más distendido. Se reflexionará el cuerpo según Freud; el cuerpo socialmente tolerado en las redes sociales y se debatirá el lugar de los cuerpos indeterminados. También habrá ponencias sobre el cuerpo de la mujer en el ámbito militar y los significados del cuerpo para la policía bonaerense.

"Obscenos hoy". Lady Godiva, John Collier, 1897.

Lady Godiva, John Collier, 1897.

Empieza la mañana con el histriónico y gran conferencista Dr. Hugo Freda, imponiendo la mirada del cuerpo según el psicoanálisis. “Un cuerpo que habla en silencio, una superficie de inscripción”, dice. Menciona a Lacan, el caso de Juanito y antes de terminar, provocativo, afirma que Freud fue el primero en darle a la mujer el estatus de ser sexual:

 

—”¡¡Le guste o no a las feministas!!” —

 

Aplausos. Levantan la mano para el debate, Paula Sibilia, Karina Bidaseca y Ariel Wilkis, Alexandre Roig, todos ellos doctores y cientistas sociales. ¿Cuerpo y ser van juntos o deberíamos decir cuerpo y estar?, ¿cuál sería la explicación del cuerpo placer y cuerpo muerte en términos lacanianos?, ¿qué pasa después de Freud? Todas las preguntas son respondidas con una explicación. Psicoanalítica, claro.

 

Cuando llega el turno de la mesa de antropóloga Paula Sibilia y de la feminista e investigadora del Conicet, Vanesa Vázquez Laba, la mitad de los asientos están vacíos. Hua Cai decidió salir a fumar y no volvió a aparecer hasta que la cena estuvo servida. Gert Melville abandona la estancia para ir a reunirse con el Papa en el Vaticano y solo quedan sentados frente a la mesa los anfitriones locales, algunos jóvenes estudiantes que llegaron para el segundo día de coloquio, el profesor Schmitt, tres académicos suecos y una antropóloga austríaca que por efectos del cansancio cabecea casi toda la jornada.

 

Sibilia utiliza la pantalla para mostrar imágenes de mujeres amamantando, censuradas por las redes sociales Facebook e Instagram en los últimos dos años. En su texto: “La pornificación de la mirada”, la autora analiza los complejos sentidos de la desnudez corporal en los medios de comunicación y examina las transformaciones de mirar al cuerpo humano para detectar qué se considera obsceno en las distintas épocas. Para eso hace una comparación con pinturas medievales y renacentistas de mujeres dando de amamantar.

 

—Me parece que nuestra colega nos advierte que detrás de esa supuesta libertad, está la religión, como el gran discurso del siglo XXI. Lo que muestra tu texto es cuál es la moral de la época”, interpreta, después de los aplausos, el Dr. Freda.

 

—No— contesta terminante Sibilia. “La censura de Facebook no es religiosa, por el contrario, intenté mostrar que la censura de Facebook es laica, secular, moderna. Pienso que el erotismo, la desnudez o la sexualidad más explícita no es lo que molesta a nuestra mirada. Justamente me interesó la reacción de las personas ya que ese tipo de censura le pareció absurda a mucha gente, como probablemente a todos nosotros aquí presentes. Creo que hay una censura a la exhibición de ciertas formas muy codificadas y que son consideradas incorrectas, de las cuales Photoshop sería un síntoma como muchos otros”, explica Sibilia en español y espera que la traductora diga lo mismo en inglés.

 

—Una posible pista para entender cuál es el problema con nuestro cuerpo contemporáneo podría ser a partir de esta nueva obscenidad, como la exhibición de arrugas o la gordura por ejemplo.

 

Las preguntas continúan para la antropóloga y para Vanesa Vázquez Laba, que luego de la lectura de Sibilia, expuso su trabajo titulado “¿Mi cuerpo es mío? Reflexiones en torno al cuerpo indeterminado y la vida habitable”. En su ponencia la autora hace una reflexión teórica desde los textos de Judith Butler y toma el caso de la militante trans y artista preformática Effy.

Los dos caminos de la vida, Oscar Gustave Rejlander, 1857.

Los dos caminos de la vida, Oscar Gustave Rejlander, 1857.

¿Es necesariamente el humano hombre o mujer?, ¿qué es lo que constituye un mundo habitable?, ¿cuáles son los cuerpos de este mundo contemporáneo y porqué pensar los cuerpos del futuro? Preguntas así llevaron a la Dra.Vázquez Laba y a su equipo a investigar la intersección que se da entre género, sexo, sexualidad, deseo y la construcción de las nuevas identidades sexuales. “La ciencia se encargó de determinar los sexos entre varón o mujer, macho o hembra, femenino y masculino y todo lo que no encajaba en esas dos categorías era eyecto, por lo tanto tenía que ser intervenido por la medicina, como a los locos, los delincuentes o las putas. Hoy esos cuerpos “incorrectos”, que sobreviven en el siglo XXI, han alzado su voz y tienen una militancia fuerte en muchos países. Quieren ser reconocidos, tener derechos y ser nombrados por lo que ellos sienten y experimentan corporalmente. Son cuerpos indeterminados, sexuales, no solo por la construcción de un sexo diferente, sino que eso se combina con otras formas, como travestirse o experimentar con la testosterona sensaciones masculinas”. Sigue el debate hasta que el moderador dice que no queda más tiempo. “Perdón pero la comida ya está servida.” Más tarde, frente al lago y antes de posar para la foto grupal, la Dra. Vanesa Vázquez Laba dirá que estar en un espacio como este es absolutamente estratégico. “Yo creo que mucha de la gente que intervino se lleva preguntas y eso va abriendo el juego, genera fisuras”, dice.

 

En el almuerzo, Paula Sibilia, confiesa no tener Facebook (hay una falsa Paula Sibilia con su imagen como foto de perfil pero no es ella).

 

—¿Es la primera vez que participás de un congreso sobre el cuerpo?, le pregunta una periodista sentada al lado de ella en una de las mesas del comedor.

 

—No, últimamente está de moda, creo que hay un movimiento de reivindicación del cuerpo, seguramente como resultado de una desinhibición. También creo que tiene que ver con las mujeres que fueron incorporadas a la academia y empezaron elegir esos temas.

 

Afuera, en cambio, la primera antropóloga recibida de la UNSAM, Andrea Flóret dice, mientras camina por el pasto, que el cuerpo es un tema clásico de la antropología aunque ahora tenga otra relevancia.

 

—Después de escuchar a las feministas pienso que estaría buenísimo escuchar a alguien de neurociencia o biotecnología. Hay personas que están interviniendo el cuerpo, no solo en términos de género, sino en términos biomédicos y eso es interesantísimo y súper actual.

 

Dos días después de las ponencias de Paula Sibilia y Vanesa Vázquez Laba, la red social Facebook anuncia que ofrecerá 50 opciones diferentes de identificación en su plataforma en inglés como por ejemplo: neutro, intersexo, queer, genero dudoso o ninguno. Pero esto todavía las científicas no lo saben y la tarde continúa con la tesis del Dr. Máximo Badaró sobre mujeres militares y las transformaciones en el Ejército Argentino; la Dra. Karina Bidaseca presenta un ensayo sobre el exilio, la colonialidad y la naturaleza en el Tercer Feminismo y el Dr José Antonio Garriga Zucal lee una tesis sobre los usos y representaciones del cuerpo según la policía bonaerense.

El nacimiento de Venus, Sandro Botticelli, 1486.

El nacimiento de Venus, Sandro Botticelli, 1486.

 

 

Cuerpos que modifican instituciones, cuerpos como territorio, cuerpos que representan el coraje o la valentía. Cuerpos sentados frente a una mesa rectangular hasta que a las 8.30 de la noche se da por terminado el segundo día del coloquio y se invita a los presentes a ir donde está el coreógrafo argentino de mayor trascendencia internacional, Oscar Araiz, quien presentará un espectáculo de baile junto a su grupo de danza de la UNSAM.

 

Ya es de noche y ahora sí pueden verse cuerpos que se contraen y se expanden, movimientos recortados serenos y salvajes. Hay sudor, hay gestos, hay escenas que construyen ideas y hay imaginación. Una expresión corporal que no se detiene, se tensa, se transforma y desestabiliza y cuando todo esto termina y no queda nada, hay aplausos y después silencio.

***

Johan Dalhlbeck es antropólogo y vive en Suecia. Hace cuatro días que llegó a Buenos Aires junto con su mujer e hijos para participar del coloquio. A Luján llegó acompañado por otros dos profesores de la misma universidad donde él trabaja, que a pesar de no exponer y ser solo oyentes, estuvieron sentados frente a la mesa en todas las presentaciones. Pero hoy, el último día del coloquio que comienza bajo el lema Racionalismo europeo, por fin llegó el turno de Dalhlbeck que lee sobre la educación para la inmortalidad según Spinoza y la pedagogía de la experiencia gradual. Luego siguieron las lecturas del nuevo Decano de IDAES, Alexandre Roig, con reflexiones sobre el cuerpo y soberanía de Bataille y el Dr. Ariel Wilkis desarrolló su tesina tomando el lugar del cuerpo según Durkheim, Mauss y Bourdieu. Una mesa dónde se habló desde un punto de vista más simbólico en comparación con los días previos, relacionando el cuerpo con la comunidad y el orden social donde éste estuviera vinculado. “No puedo hacer un balance ahora porque todavía es muy pronto pero puedo decir que lo mejor de este coloquio es que no va a terminar ahora sino que va a seguir en mi cabeza por las reflexiones y por los estímulos que me dejó”, confiesa Johan Dalhlbeck, minutos antes dar por terminada la última sesión.

 

Los académicos empiezan a organizar su retorno a la ciudad en autos particulares de los locales anfitriones y las combis de la UNSAM. Parado frente a la recepción y con valija en mano, Hua Cai pide recomendaciones antes de volverse a Pekin. “Tengo dos días para conocer Buenos Aires. Me gustaría ir a ver tango, a la cancha de Boca”, entonces anota en un papel -con jeroglíficos incomprensibles para quién está enfrente- los lugares más turísticos de la ciudad y se va, sin estar seguro si tendría que haber saludado a las mujeres y a los hombres que estuvieron con él estos tres días con la mano, o con un beso. 


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