La activista trans Marlene Wayar recuerda la presentación de Lemebel en el MALBA, lo que vino después, pensamientos difusos pero intensos de una noche de fiesta en Buenos Aires.



Tu grito desbocado (Luana (!!!)), ése fue el guiño. Los abrazos con La Lohana y sus “te quieros” mutuos sellaron algo. La Loha que nos presenta y yo puesta a responder:

 

—¿Cómo las trataron?

 

— Deben pensar que somos de tu séquito. No sabíamos si ésta era la sala, esquivamos la fila y nos acercamos a preguntar al de seguridad que al escuchar tu nombre nos abrió paso y hasta aquí no paramos.

 

—Por Marlene nos dejaron pasar —se expresa Loha agregando un: “si yo parezco una señora”.

 

Y ahí abrís tu bocaza:

 

— Que se sienten en el centro de la primera fila.

 

¡Hay mamita! ¿cómo explicarte que allí van las autoridades? ¡cómo! si para cuando la organizadora quiere explicarte decís:

 

—Me las llevo al camerino.

 

Y ya estás sirviendo el whisky importado. Lohana no piensa ayudar, pero se da cuenta de los nervios, disfruta tu capricho … Que está no sé quién … Y no sé quién más … Y ya pegó el whisky y vos:

 

—Si mi amiga Luana no se sienta en primera fila, no salgo al escenario.

 

Loha se da perfecta cuenta y le entra a correr cierta culpa, ella no quiere el enfrentamiento final, hasta aquí ya bastante ha disfrutado y cuando a la chica se le comienza a deformar la cara en el tremendo silencio tras su:

 

—Les reservo dos asientos al centro de la tercer fila —piadosa la Berkins le ofrece su cartera, me indica que le dé la mía y sentencia:

 

—Dejálas con el cartel de reservado así sabemos cuáles son nuestros lugares.

 

Mientras veíamos a la jefa de protocolo del MALBA correr carteras en mano como si fuese una acomodadora te reventás en carcajada:

 

—Mi Luana, es la única que me calma.

 

Y el berrinche ya había pasado y otro manotazo al whisky y que -¿qué hace la Marlencita?- y mientras esperás la respuesta chispeás para el auditorio y te veo el miedo, los nervios y entre la pregunta y Lohana que te dice que soy yo de quién ella te ha hablado, surge una próxima y a ésta la interrumpe un:

 

 —Ya tengo antídoto; voy a hablarles a ustedes- …

 

—A ti, Marlenecita ¿te parece que les lea algo y charlo sobre las experiencia travas del barrio? Y que comiencen las preguntas….?

 

Entra la niña éxito.

 

—Estamos superando la capacidad del auditorio.

 

—¿Están cuidando las carteras de mis amigas?

 

—Sí, Pedro.

 

No necesitabas saber sobre un auditorio lleno. Entendí que si algo te pone frágil es precisamente eso. Otro manotazo al vaso de Whisky pues el problema es que no encuentras la bronca exacta o como acallarla.

 

—Es como en Stonwall querida, llena de mariquitas finas y snobs, todo coqueto y emperifollado ¿dónde están las que hicieron una revuelta?

 

—Dales duro, Pedra- espeta la Berkins.

 

—En minutos damos sala.

 

Tampoco necesitabas eso. 

 

Hubo algún mal entendido con las butacas, al parecer estamos asignadas donde debería estar Martín Churba y su chico. Y mientras se encienden tus ojos la Luana lanza un calmante.

 

 —Es una marica amiga, frivolita pero linda, Pedro, nos sentamos con ellas.

 

Quedé de una pieza cuando la ví: de traje con el pantalón arremangado y con brutos tacos clásicos de 15 cm, nos mandamos una digna de Benny Hill y por fin el comienzo.

 

El escenario se abre al vacío y no sé como aquella marica temblorosa avasalla.

 

—Hoy esta serena, “extrañamente” acomodada hablando para una clase que la enfurece— me secretea Lohana.

 

Claro, las maricas no hablamos así. Hablamos en ronda, superponemos nuestras voces, reímos a carcajadas. Y la otra posible es el grito desaforado provocador de ese acomodado bienestar, ese encorsetado gesto que le permite crear burbujas a los progresistas tiempos de la clase alta con la exacta medida de la caridad.  

 

Se abre a tu paso con tacos un “tu” tiempo en un “tu” espacio, leés como si fuera en dirección a tu Luana, las preguntas sosas exigen esfuerzo para no insultar inteligencias, exigen mucha condescendencia, pero Martín llega para marcar un norte y allí Pedro te explayas; Marica, barro, barrio, clase, sexo, deseo, alitas quebradas. El aplauso es de pie, sostenido por mucho tiempo donde pletórica de seguridad y con el suficiente whisky que te envalentona ya nadie te para. Lo demás es demasiado vertiginoso, La bonita de la Skármeta con quién nos charlaríamos todo viene con nosotras en el coche y ya no hay lugar para el taxi-boy y allí la coordinadora se queda con el paquete encargada de que llegue al apart hotel pronto y salvo. 

 

Nos Tejemos todo, La Noy nos aguardaba con todo presto, el cariño de hermana, el fasito para ella, que fumamos todas menos La Lohana conquistada solo por los suculentos bocadillos. Ya hay base en la panza así que regresó el whisky y llegó el primer virulaso.

 

—¿Esto es una línea? Pedro tengo que decir que no sos drogadicta (!!!) eres solo una dionisíaca que detesta que algo falte pero a ciencia cierta eres borracha.

 

Cerramos con la exclusiva para El Teje.

 

—Claro, claro Marlenita si El Teje es travesti soy tu comadrona- … no sé, la sensación es de sentirte en un aprieto de ayudar a tus travitas …

 

—Le doy a tu representante el material para que veas— digo y por suerte retrucas un:

 

—No Marlenita léeme algo tu, po.

 

 Alivio inmenso, quiero ver tus ojos al decir si te gusta o no. Y ahí me largo con la Editorial cero (0). La Noy que tira un grito ahogado, es una Dietrich africana huuuu. Vos me miraste a los ojos, estiraste los brazos y en el abrazo recién dijiste:

 

—Con razón jodía La Luana.

 

La Lohana ya está apoltronada y su mirada me dice que quiere los bocaditos, dos dicen sus dedos, y ese halo de complicidad, que además va a decirme algo. Tomo una platillo, se la llevo y me dice;

 

—En cualquier momento yo me escapo, soy una señora grande y ya empezaron los saquetazos …

 

—Jajaja Lohana esto es solo alcohol, diez de esas rayas no hacen una mía.

 

—Por eso quedate vos que las menejas todas. Que regrese a su cama, cuidale su plata y fijate que el chongo no haga ninguna.

 

—Sí, Loha.

 

—¿Dónde está Luana?

 

—Se fue a dormir, ya me explicó todo.

 

Y sin lugar al respiro La Noy: Yo te espero durmiendo, mañana te despiertas Petra y yo estoy aquí con todo para tu resaca.

 

—La Luana se fue ofendida (!!!).

 

Este que viene es un berrinche mamero de mamada.

 

—¿por que se fue La Luana? (!!!).

 

Que se fue porque estaba cansada, ella es sanita, no bebe, no fuma, no toma y además está llena de silicona Pedro, mañana almorzamos juntas.

Desaparecida Lohana y la Noy acelerador de nuevo una vez que llega la caballería, La Cubana nos lleva a La Cubana en San Telmo, está cerrada para “La Pedro”. Ya somos hermanas y cada mirada cruzada es pa’ahogar lágrimas, ya todo es sucesión de victorias. Toda la conchetada que te esperaba en otro sitio IN-Palermo es redireccionada por la Skármeta que no hubo de encontrar ni un argumento que te importara para hacer lo programado ¡Qué venta La Cubana!!! Llegadas todas las personas alguien canta y en lo lindo del encuentro un snob’s con algo que escucharon solo algunas personas y vos… El Tsunami Petra, cada ola de resentimiento de clase fue superando a la anterior y del tipo no quedo nada ¿piensan que por que una es buena es idiota? Estoy en Harvard, del barro del barrio hasta Harvard hermano (!!!) y evitamos los vasos volando…

 

…La noche empieza. ni del MALBA queda ya recuerdo y hasta Angel’s no paramos, el chonguito ya sabe al menos que está con una prócer traviarca, conoce la fama de la Universidad de Harvard, vio los libros que me dedicaste y no necesita más que mi consejo de puta: acompáñala, abrázala y pregunta lo que quieras, todo menos el silencio. No vas a llegar a desnudarte es cariño lo que quiere, no sexo.

 

Las últimas escenas son del cuarto oscuro y no poder tener sexo porque te me caés al piso, te cargo hasta un taxi pues vos aún das algunos pasos, el boy con la Skármeta la tiene alguito más complicada, subo a tu pieza y ya cuando te acomodamos en cama estás desmayada.

 

—Vos tambien podés irte hermoso, muchas gracias.

 

Apago la luz y se me apaga la mente, no recuerdo cómo diablos llegué a casa, pero tu recuerdo permanece fresco como ramita de albahaca.


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