La caída del “dólar blue”, de 16 a 13 pesos en menos de un mes, esconde otra noticia: cómo se logró desbaratar una nueva corrida cambiaria, la novena desde que Cristina Fernández de Kirchner es presidenta. Enrique Dentice, Coordinador del Centro de Investigación y Medición Económica de la UNSAM, analiza el rol de los actores del blue para entender qué se juega detrás del subibaja de la cotización en un mercado pequeño pero influyente.



Por: Enrique Dentice

 

En sus dos mandatos Cristina Kirchner soportó ocho corridas cambiarias por un total de 60.700 millones de dólares. Esta salida de capitales es conocida como  “formación de activos externos del sector privado no financiero”.  La primera fue apenas asumió, en diciembre 2007; la última, en enero de este año, terminó con una devaluación del peso. En estas últimas semanas estuvo a punto de concretarse la novena, pero el plan no dio resultado y el dólar blue cayó de 16 a 13 pesos.

 

La corrida que no fue comenzó a gestarse en la segunda semana de septiembre, cuando “el mercado” había montado un escenario similar al de diciembre de 2013 y enero de este año.  La movida devaluatoria se frenó con la salida de Juan Carlos Fábrega del Banco Central y la llegada de nuevas autoridades. Los operadores del mercado, en esos días, dejaban trascender que Fábrega alentaba una devaluación del peso que, en el fondo, cumpliera con tres objetivos: apurar una negociación con los fondos buitre, subir las tasas de interés y recortar el gasto público.

 

La llegada de Alejandro Vanoli al Banco Central unificó objetivos. Hay sintonía entre las decisiones tomadas por Vanoli y las políticas económicas del ministerio de Economía. Desde el Banco Central se puso en marcha un operativo de control coordinado entre la AFIP, la la Comisión Nacional de Valores (CNV),  la Unidad de Investigación Financiera (UIF) y la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac) para detectar y desactivar maniobras especulativas contra el peso.

 

Al mismo tiempo, Vanoli repitió que no habría modificaciones sensibles del tipo de cambio oficial y con ello el mesnaje no devaluatorio quedó instalado. Además, aumentó la tasa  de interés de plazo fijo para desincentivar el ahorro en dólares y el resultado fue un incremento de $3300 millones en plazo fijo. La síntesis de la gestión Vanoli ha sido: mayor cruce informativo  y mayor rigor regulatorio.

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Hasta ahora, en el corto plazo, el plan funcionó: el dólar informal bajó de 16 a 13 pesos en un mes.

 

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¿Quiénes operaron para que el dólar blue se disparara en septiembre? Hay datos sugestivos que tienen que ver con la liquidación de divisas por parte de las exportadoras de cereales. En la tercera semana de septiembre, los productores aún tenían unas  22 millones de toneladas de soja en su poder. ¿Por qué no venden? La respuesta es muy simple:  quien tiene mercadería para exportar, retrasa esa decisión porque entiende que el dólar va a estar más “caro” y esto, claramente, resta oferta de divisas y presiona sobre el valor del tipo de cambio.  Y punto dos: no hay que olvidar que la caída de precios internacionales actúa como atractivo para no liquidar al tipo de cambio oficial.

 

¿Existe algún nivel de comunicación entre los actores para transformar una expectativa de devaluación en una acción concreta que busca la devaluación? En las medidas y acciones de las últimas semanas puede leerse una respuesta del gobierno a esta pregunta. No es lo mismo el gran exportador que posee capacidad financiera, recursos profesionales y técnicos para analizar el cuadro de ganancias y pérdidas posponiendo la venta o no de su mercadería, que la de un productor que tiene la soja en silobolsa y que cuando vende le dan pesos con los que tiene que arreglarse el resto del año

Esta acción de “esperar”, resta oferta de divisas y presiona sobre el valor del tipo de cambio.  También es cierto  que hay interesados en causar  ruidos en la economía, (mas de los que ya tiene) y  entonces las cosas valen lo que se está dispuesto pagar para tenerlas, como reza todo manual de economía. Porque a pesar de ser un mercado ilegal, al dólar blue lo rige la oferta y la demanda. Y como a todo mercado lo moviliza el fin de lucro. De este modo, quien vende lo hará al máximo precio que el comprador esté dispuesto a pagar.

 

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El mercado del blue 2014 es un mercado con varios actores y con papeles bien definidos. Primero están los corredores que son los que arbitran entre la oferta y la demanda de divisas que vienen de los particulares, las  empresas, los grandes inversores, las cooperativas y los agentes de bolsa. Estos intermediarios, negocian “entre las puntas” y no utilizan  billetes propios.  Su fortaleza esta  en conocer qué hace y a qué se dedica cada uno de los que quieren efectuar una transacción y en base a esto, a  la oferta, la demanda y al volumen que se está operando, marcan  una cotización para el blue, que luego es tomada como referencia por las cuevas.

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La cueva es el segmento medio del negocio. Allí se trabaja con “inversores habituales”, (recomendados) que hacen negocios puntuales: comprar dólares para adquirir un auto, por ejemplo. Para hacer una operación, el interesado primero consulta por teléfono a su corredor,  quien le proporciona los dólares y le fija las puntas de precios, a eso le agregan su ganancia (centavos de pesos por cada dólar solicitado por el particular).

 

Una cueva grande, en el microcentro, puede arbitrar entre 500 mil  y un millón de dólares por día. En cuevas medianas, por día y en épocas de alta demanda, se mueven entre 100 y 200 mil dólares.

 

Las casas de bolsa suelen concertar negocios por  valores  menores, haciéndose primero de los billetes, pues no  manejan cartera propia. Pero su papel fundamental es en la operatoria del “contado con liqui” y el “dólar bolsa”.

 

El contado con liqui consiste en comprar bonos o acciones en pesos en el mercado local y revenderlos para quedarse con dólares acreditados en una cuenta del exterior. Para el dólar bolsa, el “pasaje” se efectúa en el mercado local. Se compra un bono en pesos y se revende, pero los dólares quedan depositados en una cuenta de un banco local. Ambos métodos  son las fuentes de billetes físicos para el blue.

 

Las cooperativas son los grandes proveedores de pesos  y su función es lubricar el negocio. Consiguen los pesos en operaciones de descuento de cheques a particulares y empresas que, en muchos casos, a cambio piden  que les paguen en moneda extranjera.

 

No hay cifras exactas, pero se cree que las cuevas mueven unos 30 millones de dólares por día. Mientras que con el contado con liqui y el dólar bolsa se operan unos 40 millones de dólares diarios.

 

El mercado del blue encontró también una inesperada fuente de divisas  en el dólar ahorro. En octubre, las operaciones de dólar ahorro superaron los U$S 350  millones. Ante el aumento de la brecha cambiaria también crece la demanda de dólar ahorro.

 

El mercado del blue es un mercado pequeño, donde en realidad el volumen  es lo que menos  interesa. Lo que importa es que en sistemas cambiarios desdoblados el precio del blue se toma como referencia, haciendo parecer “barato” al tipo de cambio oficial.


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