El cazador oculto de bandoneones
Se calcula que entre 1910 y 1933 se importaron de Alemania a la Argentina unos sesenta mil bandoneones. Producidos por la familia Arnold, eran un órgano portátil para la evangelización. En 1939 la fábrica cerró para siempre. Hoy, en la Argentina quedan unos veinte mil instrumentos traídos de Alemania. Solo dos mil conservan todas sus piezas originales. De esos, sobre un armario, Lucho Barrientos tiene varios.

