EPISODIO 02:

Encuentros

Ahora que estamos juntas
Sororidad
Nos tienen miedo porque no tenemos miedo
Autoconvocadas
Plurinacional
Se va a caer
Somos las nietas de todas las brujas que nunca pudieron quemar
Nunca más solas
Marcha
Cuerpas
Mujeres, lesbianas, travestis y trans

Hay una contraseña feminista que dice: ¿vas al encuentro? ¿fuiste? ¿cuántos tenés encima? ¿es tu primero? Ser parte es un viaje de ida. Es una experiencia de la que nunca se vuelve igual.El Encuentro plurinacional de mujeres, lesbianas, travestis y trans se realiza desde 1986, todos los años, sin parar, de manera autogestionada y autoconvocada. Las encuentreras pioneras los fueron recargando de política feminista, y entienden que hay leyes claves que resultaron de esta construcción. Su potencia se vio en las marcha de Ni Una Menos, convocatorias de escala masiva y capacidad organizativa. Y a la vez la generación de las pibas se reapropió de los Encuentros: ellas son las que agitan, cantan y bailan.
En este capítulo de El deseo de Pandora vamos a hablar de Encuentros.
Nuestras invitadas de hoy son:

Invitadas: Mónica Tarducci y Azul Marges

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Conducción: Leila Mesyngier y Julieta Greco / Producción: María Mansilla
El Deseo de Pandora es un podcast original de Anfibia en colaboración con Posta.

Diseño e Ilustración: Sebastián Angresano

Escuchá el programa acá

Mónica Tarducci

se asumió como feminista en 1983 tras una jornada de la Asociación de Trabajo y Estudio sobre la Mujer. Aún se pregunta si haber ido a un encuentro de ATEM, el grupo militante del feminismo argentino, no fue signo de que ya lo era.
De niña la fascinaban los libros de Emilio Salgari de la colección Robin Hood. Tal vez esa haya sido la semilla de su interés por las “culturas exóticas” que hicieron que se licenciara en Ciencias Antropológicas en la Universidad de Buenos Aires, donde también se doctoró y actualmente es docente e investigadora.
Su campo de estudio es el movimiento feminista de Argentina por un lado y la relación activismo-academia por el otro.
Cinéfila, no hay una sola clase de “La Tardu” (como la conocen sus discípulas) en la que no hable de alguna de las películas que vio el fin de semana o recomiende otra para pensar un aspecto de la segunda ola del feminismo.

Azul Marges

Nació en Buenos Aires en 1996.
Algunas cosas que la marcaron:
Cursaba en el Pellegrini pero huyó hacia el Normal 7 de Almagro. Le hacía ruido ese Facebook que abrieron sus compañeros, al que subían fotos de las pibas con la frase: “Le doy Pelle”. También se preguntaba por qué sus compañeros no llevaban la política a los barrios en vez de hacerla entre ellos primero.
A los 16, estaba viendo el programa del Bahiano en la TV pública. Hablaban de relaciones tóxicas. Pudo nombrar lo que le había pasado con su último novio y lo que les seguía pasando a otras mujeres.
La marcó la profesora de Cívica que la orientó hacia Trabajo Social cuando el tateti vocacional la inclinaba también a Ciencia Política y Ciencias de la Educación.
La marco el grito de un compañero que para bardearla, como quien dice “insoportable”, le grito: “Feminista”. “Soy feminista, uou”, se definió Azul.
Hay algo que hoy “le deja la cabeza hecha un bombo” es su militancia en el Club Social y Deportivo Vanulén, ubicado en la villa 21/24, la convivencia de cada sábado a la mañana y las respuestas que se lleva a casa: el feminismo universitario y de clase media no alcanza

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