Walter Lamas es capaz de convertir un cubo de telgopor en un gato en cuestión de minutos. En un cuarto perdido del Teatro San Martín, este escultor jujeño de 47 años fabrica títeres y esculturas en arcilla, yeso o latex para las obras que se presentan en las cinco salas regenteadas por el gobierno de la ciudad de Buenos Aires. También es capaz de tallar dragones gigantes para escenografías de teatro de revistas. Una vez hizo una cabeza de Juan Domingo Perón de un metro y medio de alto. Le salió igual.
Cuentan en los pasillos del teatro que cuando un titiritero de una compañía alemana lo vio trabajar le dijo: “Hombre, hay herramientas para hacer eso”. Lamas fabrica sus propias herramientas: con viejos cuchillos inventa serruchos que parecen “facas” carcelarias y con un alambre conectado a la corriente confecciona una especie de sierra eléctrica de alta precisión.