Es licenciada en Comunicación Social por la UNCuyo. Mendocina del sol de otoño y del buen vino.
Trabaja en el cruce entre comunicación, feminismos, derechos humanos y políticas públicas desde hace 20 años, aunque no termina de sentirse tan “grande” como ese número sugiere.
Pasó por Radio Nacional, fue cronista de historias y relatos en la TV Pública, trabajó en sindicatos, organizaciones sociales, escuelas y comunidades, donde aprendió que las mejores historias casi nunca están en los lugares más visibles.
Se formó en comunicación comunitaria y hoy integra la Red Federal de Periodistas y Comunicadoras Feministas de Argentina.
Fue mamá recientemente y dice -sin ironía- que esa es su verdadera maestría.
Amante de las montañas, los ciclos de la naturaleza y los gatos, llegó al tai chi buscando bajar un cambio y no se fue más. Hoy explora los vínculos entre cuerpo, mente y respiración. Un camino que expande la comunicación, integrando otras formas de escuchar, de registrar y de nombrar lo que nos pasa.
Su mantra: el todo es superior a las partes.