Desde su implementación en 2010, el Programa Conectar Igualdad entregó más de 5 millones de netbooks a estudiantes y profesores. Un equipo de la Facultad de Periodismo de la Universidad Nacional de La Plata recorrió el país para contar 20 historias de inclusión digital y nuevas formas de producir conocimiento aplicando la tecnología a la vida cotidiana.



Fotos: Andres Aseguinolaza

 

Brian es un pibe del barrio la Ranita, de la ciudad de Santa Fe, que todos los días viajaba más de 50 minutos en algún colectivo de la línea 5 para asistir a la Secundaria N° 256. Nunca había tenido una computadora en sus manos hasta que en 2010 le dieron la netbook de Conectar Igualdad. Tanto la cuidaba que nunca la sacaba de su habitación, un poco por miedo y otro poco porque no sabía más que prenderla y apagarla. Así que cuando sus compañeros usaban la net en la escuela, él se callaba y miraba, y si los profesores le preguntaban él decía que se la había olvidado en su casa.

 

Un día Miriam, una profesora de la escuela, insistió y él se animó a decir que no sabía a usarla. Al principio ella comenzó a explicarle, sus compañeros también se sumaron, pero luego él empezó a demandarles más y más funciones y herramientas, y a buscar tutoriales y datos por su cuenta. Se volvió un entusiasta y uno de los que más usaron la compu en la escuela. La experiencia fue transformadora a tal punto que este chico proveniente de un barrio “de albañiles, cumbia y borrachos”, como lo caracterizan en la escuela, empezó a imaginarse en la universidad. Brian no logró superar el ingreso a la carrera de informática. Lo intentará otra vez el año que viene.

 

En la historia de Brian se condensa la verdadera potencia transformadora de una política pública que interviene en la esfera privada y reconfigura la subjetividad de las personas. El programa Conectar Igualdad, con sus más de 5 millones de netbooks entregadas, fue una de las políticas más elogiadas de la gestión de Cristina Fernández de Kirchner. Narrar las historias detrás de los jóvenes que accedieron a su primera computadora fue lo que se propuso un equipo de investigación de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata.

 

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José Giménez, Mariela Cardozo, Julián Manacorda, Darío Artiguenave y Fabián Silveira recorrieron la geografía argentina en busca de esas historias y el resultado puede leerse en “Conectados. 20 historias de Purmamarca a Río Grande”, publicado por la Editorial de la Universidad Nacional de La Plata (Edulp).

 

La edición se compone de relatos de divulgación realizados en el marco de la segunda etapa de los estudios evaluativos del Programa Conectar Igualdad* (ver apartado al final), llevados adelante por el Ministerio de Educación de la Nación junto con 15 Universidades públicas entre 2012 y 2014. La investigación de la que surgen estos trabajos publicados estuvo dirigida por las doctoras Florencia Saintout y Andrea Varela y coordinada por Rocío Quintana del Centro de Investigaciones Anibal Ford de la FPyCS.

 

Desde su lanzamiento en abril de 2010 a la fecha, según las cifras oficiales, el Programa Conectar Igualdad lleva entregadas 5.317.247 de netbooks a estudiantes y docentes de escuelas secundarias de gestión pública, escuelas de educación especial e institutos de formación docente de todo el país. El programa Conectar Igualdad es gestionado de manera conjunta entre la ANSES, el Ministerio de Educación, la Jefatura de Gabinete de Ministros y el Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios.

 

Conectar Igualdad no es sólo la conexión entre esos sujetos y sus netbooks, no es internet, no es sólo el manejo de software, sino que es la apertura a universos simbólicos a los que sólo se accede a través de las tecnologías a las que mediante este programa accedieron millones de jóvenes del país.

 

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En este libro se recuperan relatos que dan cuenta de esta política masiva a partir de lo ocurrido en 20 experiencias concretas de Purmamarca (Jujuy) hasta Río Grande (Tierra del Fuego) pasando por Río Gallegos (Santa Cruz), Villa Regina (Río Negro), Junín (Mendoza), por Berazategui, Florencio Varela, Plátanos y La Plata (Buenos Aires), Santa Fe (Santa Fe), Los Zorros (Córdoba), Villa Escolar (Formosa) y San Salvador de Jujuy. Sujetos concretos, voces y registro diversos, experiencias donde la cifra macro (los 5 millones de netbooks) se transforman en una multiplicidad de historias con nombres, números de escuela, docentes, auxiliares, directivos y estudiantes con sus familias, todos ellos verdaderos protagonistas de una sociedad que se rige por la convergencia digital.

 

A través de los relatos se sienten las transformaciones subjetivas de quienes, por tener algo tan simple como un aparato, una computadora, se les abre un mundo al que hasta ese momento no habían accedido. Permiten ver que la inclusión digital no sólo es la netbook, sino también los otros mundos a los que se ingresa desde ella.

 

Voz propia

 

En Purmamarca (Jujuy), Mercedes la Maestra de Lengua y Literatura no lograba que los chicos leyeran en voz alta, a pesar de probar todo tipo de técnicas participativas. Los chicos y chicas de la Quebrada eran muy introvertidos y solían “refugiarse en el silencio” de su descendencia colla. A Mercedes se le ocurrió que la netbook podría ser una nueva posibilidad, pero como no sabía usarla le pidió ayuda al referente técnico. Entre los dos encontraron la posibilidad del video poema.

 

El objetivo era encontrar una poesía que les gustara y grabarla para dedicársela a quien ellos quisieran, complementándolo con imágenes y videos. El resultado fue una multitud de relatos audiovisuales que fueron de impacto inmediato entre los y las jóvenes de su escuela. Pero a los más tímidos la voz apenas se les escuchaba. Mediante el editor de audio les subieron el volumen hasta hacerlas audibles y eso fue otro impacto para los pibes y pibas que por primera vez se escucharon a todo volumen. A partir de allí también cambió el vínculo de confianza y compromiso con la profesora que les permitió dar este paso.

 

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Tal vez uno de los potenciales más interesantes encontrados en los relatos tienen que ver con la posibilidad de generar “auto reconocimiento”. El desafío de “poder contar” nuestra historia, poder “hablar” y no “ser hablado” por otros, por los discursos hegemónicos.

 

En Villa Escolar (Formosa), donde los chicos producen videos sobre educación vial y prevención de accidentes que generaron en las horas de Construcción de Ciudadanía. Gracias a un acuerdo entre la escuela y la municipalidad, esos videos son difundidos en las salas de espera de diversas oficinas de la administración local. Transformándose así en educadores de su propia comunidad, de sus mayores. En la misma escuela, un chico cuenta que con la excusa de aprender a usar el procesador de texto le está enseñando a leer a su mamá, gracias a lo que se pasan muchas tardes juntos frente a la netbook.

 

Reconfiguraciones

 

En la secundaria del barrio Pepsi de Florencio Varela, Norma, una auxiliar se transformó en la referente técnica del programa. Según cuenta “hasta hace poco no sabía usar ni el teclado de la computadora” y ahora se dedica a administrar la red de la escuela y a atender las demandas de estudiantes y docentes con una paciencia que los directivos admiran. Ella se postuló para el trabajo una vez que fueron de visita los referentes del Programa Conectar Igualdad a solucionar un problema en el servidor. Ellos le explicaron todo, “me enseñaron a usar Internet, porque ni eso sabía, y a usar las herramientas que tiene el server para identificar las netbook de los chicos, desbloquearlas y detectar si tienen algún desperfecto”. En la escuela, hay consenso sobre que el servidor escolar ya es “la computadora de Norma”, y los chicos la frenan en los pasillos con pedidos para sus nets. “Ahora quiero aprender más, hacer cursos y perfeccionarme para manejar mejor los programas”, cuenta.

 

En los relatos se descubre que este programa permitió algunas reconfiguraciones en las dinámicas institucionales, e incluso la aparición de protagonistas inesperados, actores que no eran considerados como parte de la política pública que terminaron siendo claves para el desarrollo en esos espacios.

 

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En Los Zorros (Córdoba), un pequeño pueblo cercano a Villa María, los estudiantes residen en la escuela agrotécnica porque la mayoría proviene de familias que trabajan en campos de la región como peones rurales. Este es su primer contacto con una computadora. Ellos se ocupan de enseñarles a sus familias, y a partir del interés que manifestaron Lili y Bety, las auxiliares de la escuela, también les enseñan a ellas. Por lo que ahora también hay una netbook en la cocina de la escuela a disposición de las dos mujeres que se encargan de prepararles desayuno, almuerzo, merienda y cena a los estudiantes que estudian y viven allí.

 

El significado de lo compartido se vuelve fuerte en una historia de Río Grande (Tierra del Fuego) protagonizada por chicos provenientes de familias migrantes de distintas provincias y de Chile movilizadas a esas tierras en busca de trabajo. Cuando en la escuela les entregaron las computadoras y les explicaron el sentido del Programa, María Lujan fue a su casa les mostró la netbook a su familia y les anunció “la computadora es de todos, no solo mía… por más que me la dieron a mí yo la comparto”. María Luján pone la compu todos los días sobre la mesa y comparte todo lo que aprende.

 

También se reconfiguraron algunos espacios de los edificios. En una escuela de La Plata, a partir de la llegada del Conectar la biblioteca escolar volvió a ser habitada por los chicos. El espacio literario se convierte en el lugar de acceso al conocimiento de internet y para el uso de la tecnología. De ser un lugar de lectura individual y silenciosa, a transformarse en un espacio de encuentro donde las voces y la música son posibles si todos están de acuerdo.

 

Estas experiencias dan cuenta de las transformaciones en el lugar del saber y su transmisión se han vuelto más complejo con la irrupción de las netbook. De algún modo se descentra la pretensión escolar de sostener la hegemonía en la distribución y reproducción de saberes. Los y las jóvenes también pueden tomar voz autorizada, desbordando la escuela con otros saberes y también con otras demandas, dejando ingresar saberes populares y recuperando espacios comunitarios para la escuela.

 

Descubrimientos

 

En Purmamarca (Jujuy) un estudiante utilizó la netbook para resolver un problema que ajetreaba a la familia: cada tanto los dos gallos del gallinero aparecían ensagrentados y lastimados. Había muchas teórias sobre lo que sucedía, aludían a predadores, alimañas, e incluso algún atacante, pero nadie lograba solucionar el tema. Entonces Hernán tomó la precaución de cargar bien su netbook en la escuela (ya que en su casa no tienen electricidad) y se dispuso a hacer guardia con la cámara de la net. A la mañana siguiente el enigma estaba resuelto: los dos gallos durante las noches se enfrentaban en una feroz riña. Los saltos, picotones, plumas volando, la polvareda, todo quedó registrado en un video hecho con la cámara de la netbook. El caso luego fue utilizado para la clase de biología donde analizaron las causas mediante una investigación con sus compañeros de aula. La solución: dos gallos y una sola gallina, que fue resuelto consiguiendo otra gallina y poniendo los casales cada cual por su lado.

 

Estos descubrimientos en algunos casos se llevan a extremos inimaginables para el sentido común, sobre todo en las escuelas técnicas, donde Conectar Igualdad les ha multiplicado de manera exponencial las posibilidades de experiencias de desarrollo tecnológico que en la mayoría de lo casos además tienen relevancia y aplicación directa para sus comunidades.

 

Así en una escuela técnica de Villa Regina (Río Negro) los chicos desarrollaron con ayuda del profesor de electrónica un anillo magnético para ayudar a Malvina, una compañera con hipoacusia. El anillo se conecta a una placa de sonido que ellos diseñaron, armaron y programaron mediante la netbook. “El aparato transmite la voz del profesor, que habla por un micrófono y la convierte en una señal de baja frecuencia que sólo puede ser tomada por un audífono”. El mismo proyecto del aro magnético lo están instalando en otras aulas de la escuela, en el teatro de la ciudad y en las escuelas especiales de la zona, para seguir ampliando las posibilidades de su compañera y otras personas que tengan la misma dificultad auditiva.

 

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En la escuela técnica de Rio Gallegos (Santa Cruz) la escuela recibió la donación de un viejo Rastrojero con motor Indenor gasolero, que utilizaban para hacer prácticas, pero como no había dinero para cargarle combustible, los estudiantes decidieron comenzar un proyecto de fabricación de biodiesel con la ayuda de los profesores de mecánica y de química. Utilizando un viejo taladro, un eje de impresora, un ventilador para el mezclador, y partes de un viejo termotanque, de un lavarropas, un matafuegos, caños de cortina y fragmentos de pupitres viejos generaron un reactor portátil para destilar el aceite de cocina que consiguen de las rotiserías de la ciudad. “El 80 por ciento de los materiales que usamos son reciclados, incluyendo el aceite que es contaminante de la napa”. Para llegar al nivel de proceso actual fue necesario un largo proceso de ensayo y error y mucha investigación que fueron haciendo los chicos tanto en la escuela como en sus casas mediante las netbooks. Las máquinas propiciaron el trabajo en equipo y el desafío les dio las ganas de trabajar a tiempo completo en el proyecto. A la vez que van registrando el proceso mediante videos y documentos para dar a conocer la iniciativa en ferias de ciencia y concursos. Como parte del proceso piensan llevar a analizar el biodiesel al INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial) para conseguir una valoración y certificación de la composición química que les permita mejorarlos.

 

Creación y evaluación

 

Según diagnostican los y las docentes de muchos de estos relatos, “se quebró la lógica de repetición”: ahora los chicos son diseñadores, pueden innovar, y cada cual prueba y desarrolla su camino. A partir de la utilización de simuladores, ahorrando costos de materiales que son usados sólo cuando las pruebas virtuales resultan exitosas.

 

A partir del Conectar, los chicos también cambiaron su mirada y se sienten iguales. “Antes sólo uno o dos compañeros tenían computadora y dependíamos de ellos para probar un circuito. Se la pedíamos prestada o íbamos a su casa, pero si fallaba teníamos que esperar hasta el otro día para reformularlo. Ahora es todo más simple, podemos revisar en el momento y verlo con los profes”, contó uno de los chicos.

 

Cambian las lógicas de evaluación, las que ya no tienen solo ponderación en los resultados sino que se basan en procesos, en la realización de proyectos, resolución de problemas muy asociados a la vida cotidiana. Procesos en los que los profesores son guías necesarios, acompañantes críticos, pero que permiten romper con las lógicas de repetición, proponiendo caminos autónomos donde los estudiantes son verdaderos protagonistas.

 

Los chicos, estudian el pasado remoto de la tierra, concientizan y educan a sus padres, generan proyectos que tiene que ver con problemas situados en sus regiones, estudian creencias populares que lejos de ser desmitificadas, muchas veces terminan siendo comprobadas y puestas en rigor mediante cruces con la ciencia. Aprenden pero a la vez se transforman en educadores, aprender a expresarse mediante otros registros, logran alzar su voz, ser escuchados, y mucho más importante que eso a pronunciarse por sí mismos, de manera autónoma, sin acudir a representaciones que los estigmaticen. Protagonizan una verdadera revolución cultural descubriendo el mundo y abriéndose paso, pronunciándolo con sus propias palabras. Y sobre todo se animan a cruzar horizontes de clase. Muchos de estos chicos y chicas hoy se animan a imaginarse en la universidad, lo que era impensable para ellos hace unos años atrás, y en esto mucho tienen que ver los procesos propiciados por el Conectar Igualdad. Así lo testimonia las 20 historias recogidas en el libro “Conectados”.

 

Cuando se ha discutido la inversión que el Estado realizó para financiar el Conectar Igualdad, se ha pensado a las netbooks como un consumo superfluo, pero a partir de estos relatos es posible asumir que esos consumos son parte de la inclusión social y cultural, necesarios en estas nuevas formas de habitar el mundo, en las que los dispositivos de tecnología -utilizados de manera crítica- hacen posibles otras experiencias, autónomas de las propuestas de manera hegemónica por el mercado y las industrias culturales.

 

Ficha:

“Conectados. 20 historias de Purmamarca a Río Grande”

Editorial de la Universidad Nacional de La Plata (Edulp)

Directoras del proyecto: Florencia Saintout – Andrea Varela

Coordinadora: Rocío Quintana

Autores: José Giménez – Mariela Cardozo – Julián Manacorda – Darío Artiguenave – Fabián Silveira

La Plata, Diciembre de 2015.

130 pags.

 

*Sobre los estudios evaluativos del PCI: Los relatos del libro son parte del informe elaborado en el marco de la 2da etapa de estudios evaluativos sobre el Programa Conectar Igualdad “Cambios y continuidades en la escuela secundaria: La universidad pública conectando miradas”, llevados adelante por el Ministerio de Educación de la Nación y 15 Universidades públicas entre 2012 y 2014. En el que participaron las universidades de: Avellaneda, del Centro de la Provincia de Bs.As, Cuyo, Chaco Austral, Entre Ríos, Gral Sarmiento, Jauretche, Jujuy, La Plata, Misiones, Patagonia San Juan Bosco, Río Cuarto, Río Negro, Rosario, Villa María.

Para el estudio, en total se visitaron 168 establecimientos educativos y se realizaron más de 2750 entrevistas a directores, docentes, referentes informáticos, alumnos y padres. También se aplicaron más de 4900 encuestas a estudiantes distribuidos en todo el país, se realizaron 500 observaciones de clases y cerca de 300 observaciones extra áulicas.

El estudio de investigación cualitativa se complementó con un trabajo de campo para la realización de dos productos de divulgación, uno en registro gráfico y otro audiovisual.

Los audiovisuales realizados en coproducción entre la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP y la Universidad Nacional de Rosario fueron publicados en una serie de programas documentales emitidos por Canal Encuentro denominados “Conectar Miradas. Notas de campo de la Universidad Pública”

links:

https://youtu.be/0RaF0UXxLEY (avance)

https://youtu.be/cM7D-_1BOCk (avance)

Los relatos gráficos que fueron publicados junto con los resultados de investigación y que actualmente se publican como separata en el libro “Conectados. 20 historias de Purmamarca a Río Grande” fueron producidos por el Centro de Investigaciones Aníbal Ford de la FPyCS UNLP y editados por la Editorial de la Universidad Nacional de La Plata (Edulp).

Link al material que contiene la totalidad de los resultados de la investigación y los relatos:

http://repositoriorecursos-download.educ.ar/repositorio/Download/file?file_id=97600fab-80f2-4245-abe6-85b2f6308687

Hubo también una primer etapa de estas investigaciones denominada “Nuevas voces, nuevos escenarios: estudios evaluativos sobre el Programa Conectar Igualdad”.

link a los resultados de la primera etapa:

http://repositorio.educacion.gov.ar:8080/dspace/bitstream/item/96909/Investigacion%20PCI.pdf?sequence=1

Actualmente la Facultad de Periodismo está trabajando sobre una tercera etapa en la que se está evaluando la implementación del Programa Nacional de Inclusión Digital Educativa (PNIDE) en conjunto con universidades nacionales.


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