“Cerré un deal tremendo”, le escribió Mauricio Novelli a “Fran” Brizzio, un conocido al que contrataba para algunos trabajos. En el mismo chat agregó que el negocio era de “financiamiento para tech” y que sería “sin sponsors”. Mauricio quería festejar en Afrika, un boliche de la calle Junín en el barrio porteño de Recoleta. Esa noche no abría, pero Mauricio no se preocupó. Imaginó que habría otros momentos para festejar. Su vida, pensaba, estaba por cambiar. Pronto sería el multimillonario que siempre soñó.
Novelli se movía desde hacía años en el cruce entre el mundo cripto y el ecosistema libertario. Había construido su perfil vendiendo cursos de trading y eventos vinculados a las criptomonedas. El más conocido fue el TechForum, una conferencia que reunía desarrolladores, inversores e influencers del sector. Ese espacio terminaría funcionando como punto de contacto entre empresarios del universo cripto y el entorno político de Javier Milei. Los archivos recuperados de los dispositivos de Novelli —contratos, notas internas, facturas, registros de llamadas, borradores de mensajes— dan cuenta de una amistad con Milei de por lo menos cuatro años atrás, y permiten reconstruir con precisión la secuencia que rodeó el lanzamiento del token. No solo el diseño previo del negocio, sino también las horas frenéticas del 14 de febrero de 2025. Entre Buenos Aires, Dallas y una ciudad en Singapur, el tuit presidencial disparó el precio del activo y activó la cadena de decisiones que terminaría en el colapso del mercado. Los hallazgos indican que Milei —que afirmó no estar interiorizado— se encontraba, en realidad, en el interior más profundo de la estafa. Por eso la revelación es enorme. Prueba que el mandatario no desconocía el mecanismo. Había sido asesorado por quienes le acercaron el negocio. Él mismo consultó con sus personas de máxima confianza sobre la metodología, comprendía su rol —el de su hermana— y tenía un interés económico personal, y no público, en que circulara el tuit sin el cual la criptomoneda no habría existido siquiera como proyecto. Anfibia accedió al paquete de pruebas que indican que el presidente y su entorno más cercano no fueron ni completamente torpes ni enteramente sucios sino ambas cosas.

Los anexos del informe pericial aportan información detallada sobre Novelli, que habría convocado al presidente a publicar el tuit del 14 de febrero, cuando Milei invitó a los argentinos a conocer la criptomoneda $LIBRA. Quince días antes, cuando le escribió a su amigo que tenía el “deal tremendo”, Novelli visitó por última vez la Casa Rosada con su socio, Manuel Terrones Godoy y Hayden Davis, el desarrollador de $LIBRA. Minutos antes de la reunión, una billetera vinculada a Davis realizó una transferencia de quinientos mil dólares a una cuenta de la plataforma Kraken. Cuando terminó la reunión con el presidente, Davis volvió a mover dinero. Otros quinientos mil dólares a una billetera virtual por la plataforma BitGet. A lo largo de ese día, las operaciones continuaron. Según registros analizados por especialistas en blockchain, el volumen total de transferencias vinculadas al proyecto alcanzó casi cuatro millones de dólares distribuidos en distintas billeteras virtuales. Para la querella este punto es crucial porque estas operaciones deberían investigarse como una estafa a gran escala, con información privilegiada y negociaciones incompatibles con la función pública.
La reconstrucción de los registros telefónicos muestra que, en los minutos previos a las 19.01 —la hora del tuit—, el teléfono de Novelli se comunicó varias veces con el del presidente. Las llamadas se suceden una detrás de la otra. El dato es relevante porque Milei sostuvo después que había publicado el mensaje sin conocer en profundidad el proyecto. Sin embargo, la secuencia sugiere que el lanzamiento se discutía en tiempo real.

Novelli y su socio Manuel Terrones Godoy estaban en Dallas, supervisando las operaciones junto a Hayden Davis, mientras Javier Milei estaba en la quinta de Olivos con su hermana.
“I’m with Hayden!”, le whatsapeó Novelli a Dimitri, un amigo de Davis que vivía en Dallas y quería llevarlos de paseo.
La comunicación no termina con el tuit. Tras un breve silencio, los contactos se reanudan y aparecen llamadas desde el teléfono presidencial hacia el de Novelli. Las comunicaciones continúan durante varias horas, mientras el precio del token primero se dispara y luego se derrumba. Los registros muestran además otros contactos. En distintos momentos de la noche aparece una comunicación entre Novelli y Julian Peh, CEO de Kip Protocol, una de las empresas vinculadas al proyecto. También figuran intercambios con Karina Milei, con Santiago Caputo y con el entonces asesor Demian Reidel.

Los peritos detectaron además archivos y mensajes eliminados en el teléfono de Novelli. Entre el material recuperado aparece un borrador de contrato que habría servido como base para un eventual acuerdo entre Davis y Milei si el proyecto prosperaba. El texto detalla un supuesto entendimiento económico de cinco millones de dólares a cambio del apoyo público del presidente. El esquema de pagos contemplaba tres etapas: un desembolso inicial de 1,5 millones de dólares, el mismo monto después de una promoción del token en redes sociales por parte del mandatario y un último pago de 2 millones de dólares una vez formalizado un contrato de asesoría tecnológica con el Estado argentino. El documento fue recuperado por los peritos de la Dirección de Investigaciones y Apoyo Tecnológico a la Investigación Penal (DATIP) después de haber sido eliminado del dispositivo de Novelli y no hay evidencia de que ese acuerdo se haya firmado. A su vez, se recuperó una carta de intención que incluía una propuesta para “implementar soluciones tecnológicas innovadoras” para aprovechar “las nuevas tecnologías en la República Argentina”
Pese a que ese borrador de contrato nunca llegó a firmarse, el documento resulta revelador porque anticipa con bastante precisión los roles que luego aparecerían en el desarrollo de $LIBRA. Allí se delinean las funciones de cada actor involucrado. Hayden Davis, a través de Kelsier Group, figura como desarrollador del proyecto cripto y operador financiero del token. Julian Peh aparece vinculado al desarrollo tecnológico y a la infraestructura blockchain sobre la que se apoyaría el sistema. Mauricio Novelli ocupa el rol de intermediario o “referenciador”: el puente entre el mundo cripto, los inversores y la política. Sergio Morales, por su parte, aparece mencionado como asesor técnico argentino y enlace con el entorno gubernamental. En conjunto, los nombres dibujan un esquema de funcionamiento: quienes aportaban la tecnología, quienes manejaban el dinero y quienes garantizaban la legitimidad política y el acceso al poder.



Amigos son los amigos
En 2020, Novelli le contaba a Gus, su padre, que haría una transmisión en vivo en Instagram con el entonces panelista y economista Javier Milei. “Cuando lo veas, decile que soy admirador de él. Si lee los comentarios, soy el que lo admira sobre todo por su paciencia para no perder la cordura con la gente que le ponen enfrente”, escribió el padre. “¿Sabés de quién te hablo? Se la pasa puteando a los políticos”, respondió Novelli. Cuatro años después, Novelli se presentaría públicamente como “amigo de Kari y Javi Milei”.
Los archivos recuperados dan cuenta de un vínculo de años. De una amistad consolidada. Muestran también que, al momento del escándalo del 14 de febrero de 2025, Novelli intentó rápidamente despegarse del caso. “Qué asco la gente cómo me quería vincular a mí”, le escribió a la madre de su hija. “Estás en todas las noticias”, le respondió ella. Un amigo suyo, agendado como Toto, le envió otro mensaje “y viste cómo es esto, pasa un día, sale otro quilombo y ya nadie habla de esto”. Novelli respondió con risas, “experimenté a los kukas jajaja”.

Aunque escribiera risas en Whatsapp, los días posteriores a la criptoestafa, Novelli estaba aterrado. Creía que su vida podía correr riesgo. Cuando regresó a la Argentina desde Dallas, le pidió a su amigo “Fran” el contacto de “Bruno Seguridad”. Novelli buscaba desesperadamente un custodio. Era tanta la urgencia que sentía que cuando contactó a Bruno —ya sentado en el avión de regreso— le contó que anímicamente estaba “más o menos” y que quería saber si “podía disponer” de sus “servicios de custodia” para que lo fuera a buscar a Ezeiza. Cuando aterrizó, Novelli fue retenido en el sector de migraciones del aeropuerto. “Me retuvieron en la sala”, le escribió al custodio con el que recién había comenzado a entablar el vínculo. Finalmente, fue liberado y desde esos días quedó bajo el cuidado de “Chris”, un custodio que trabajaba con Bruno porque este último no tenía disponibilidad.
A quienes le preguntaban por su relación con el caso $LIBRA, les enviaba una nota de Infobae titulada “La empresa de Mauricio Novelli se despegó de la polémica $LIBRA: nuestra participación fue nula”. En medio del escándalo, la empresa de Novelli preparó un comunicado dirigido a su “comunidad de alumnos, clientes y seguidores” en el que negó cualquier relación con la criptomoneda $LIBRA. El texto sostenía que la compañía “no tiene ninguna vinculación con la criptomoneda $LIBRA ni con las reuniones o decisiones relacionadas con dicho proyecto” y afirmaba que su actividad se limita a la “formación en trading e inversiones”. También intentó desvincularse del Tech Forum Argentina 2024, señalando que las acusaciones difundidas en los medios estaban relacionadas con reuniones en ese evento, que describieron como “ajeno a NW Professional Traders”.

El padre de Novelli se mostraba preocupado por la relación entre el tuit presidencial y NW Traders, la empresa de su hijo. “Deciles que a las 9 pm vean la entrevista de Javier”, le escribió Mauricio ante la pregunta de su padre sobre qué contestarles a sus conocidos que le consultaban por LIBRA. “Están todos atentos y prendidos a la televisión”, respondió el padre, en referencia a la entrevista que Jonatan Viale le hizo a Milei sobre el escándalo. Cuando terminó, Novelli le escribió “se aclaró bastante con la entrevista”.
Durante la entrevista con Viale, Milei intentó justificar el tuit diciendo que había actuado “como ciudadano y no como presidente” al difundir la criptomoneda. En ese momento, el asesor Santiago Caputo intervino fuera de cámara, se acercó al mandatario e interrumpió la grabación. La pregunta se repite y la respuesta cambia. El fragmento no aparece en la emisión original, pero horas después se filtró el video completo de la entrevista.

La otra hermana y el sueño de una marca
Mientras los grandes medios golpeaban al presidente por la criptoestafa, en el teléfono de Novelli quedaba registrada otra escena. La de la intimidad impúdica de cómo se habla, se duda y se celebra en el backstage de la corrupción.
María Pía Novelli, su hermana y socia, funcionaba dentro de este esquema como su persona de mayor confianza. Lo que Karina es para Javier, ella lo era para su hermano. En distintos mensajes insistía en su ambición económica. “Quiero hacer guita”, le repetía, “hay que hacer guita a lo loco”. En esos mismos intercambios también fantaseaban con producir un documental sobre Javier Milei que esperaban vender a Paramount. El proyecto tenía como título: “Milei: más allá de las palabras”. La tesis del film buscaba responder una pregunta, ¿cómo un economista y activista logró conquistar la confianza y el voto de toda una nación?

“¿Es posible una marca de estilo de vida de Milei a largo plazo?”, se preguntaba Novelli.
Novelli le ofreció a Milei utilizar su marca, nombre e imagen para acuñar una moneda en su honor o abrir una línea de merchandising personal. En estos delirantes proyectos hay un común denominador con lo que después sería $LIBRA. Además del uso de la imagen de Milei, los proyectos podían servir para financiar a La Libertad Avanza o financiar proyectos públicos “ej. educación argentina, etc”, según indicaba el propio Novelli. Algo muy similar a las pymes argentinas que serían beneficiadas con LIBRA.
Por más que las imágenes parezcan inverosímiles o creadas por inteligencia artificial, Novelli hizo acuñar un ejemplar de la moneda “Sr. Presidente Javier Milei” en septiembre de 2024. Atravesó los primeros años de la gestión Milei tratando de sacarle el jugo a la confianza conseguida con el Presidente al calor del TechForum. El proyecto $LIBRA, entonces presentado como Viva la Libertad Project, fue la culminación completamente digitalizada de una idea anterior, pero no menos extravagante: convertir a Milei en una marca. Primero acuñable, luego mercantilizable, después tokenizable. La culminación del plan era un Milei transformado en criptoactivo, respaldado por los contratos en blockchain.

Un juego peligroso
Todo era un juego hasta que Novelli le acercó al proyecto a Hayden Davis y a Julian Peh. La fantasía empezó a adquirir otra escala. Lo que había sido una idea excéntrica —un criptoactivo inspirado en la figura presidencial— se convirtió en un negocio real que movería millones de dólares. Ya sea en el impracticable proyecto de la moneda material o en la versión digital de la criptomoneda, la figura de Milei, su participación personal y su promoción eran imprescindibles y garantía de la rentabilidad de los proyectos.
Con la ayuda de Davis, la idea de la marca Milei y la participación personal indispensable como garantía de valor —que hasta entonces se movían en el terreno del merchandising político, entre monedas conmemorativas y remeras— escaló a otra dimensión. Lo que había empezado como productos asociados a la figura del Presidente terminó convertido en un negocio de 286 millones de dólares.

Es posible que Milei nunca haya prestado demasiada atención a los proyectos más rudimentarios de Novelli. Pero cuando el volumen del negocio cambió, también cambió la escala de lo que estaba en juego. En cualquier caso, su nivel de participación era igual de relevante y decisivo.
Las revelaciones documentales dan cuenta de la raíz del escándalo del 14 de febrero de 2025. El fiscal federal, Eduardo Taiano, mantuvo bajo secreto desde el 17 de noviembre pasado el informe de la Dirección General de Investigaciones y Apoyo Tecnológico a la Investigación Penal (DATIP) que contenía los detalles de criptoestafa $LIBRA. Presionado por la publicación por parte de la abogada Natalia Volosin, que difundió el presunto borrador del acuerdo que habría firmado Milei y el creador del token, Hayden Davis, dos semanas antes del lanzamiento de la criptomoneda, y por las comunicaciones que trascendieron en las vísperas del día de lanzamiento de $LIBRA reveladas por el periodista Ariel Zak en la señal de noticias C5N, el viernes pasado la justicia finalmente permitió a las querellas acceder al material peritado del celular secuestrado del empresario y organizador del TechForum, Mauricio Novelli.

Los nuevos hallazgos del caso $LIBRA, que en un principio solo pusieron en cuestión la eficacia del dispositivo presidencial incluso para planificar una estafa, podrían convertirse en un quiebre definitivo en el derrotero judicial de Milei. El propio Presidente aparece ahora situado en el centro mismo de la escena de la estafa en un rol imprescindible. No se trataba de levantar muros más altos para alejar malas influencias, como adujo públicamente, sino que no podía salir bien, cegado por el beneficio personal que podía significarle incluso si el proyecto terminaba mal.
Novelli no arrastró a Milei hacia una estafa. En un comunicado, el Gobierno planteó que el presidente actuó “al igual que lo hace cotidianamente con muchos emprendedores que quieren lanzar un proyecto en Argentina para crear empleo y conseguir inversiones”. En ese mismo mensaje aseguraron que Milei al “no haber sido parte en ninguna instancia del desarrollo de la criptomoneda, luego de las repercusiones que el lanzamiento del proyecto tuvo y para evitar cualquier especulación y no darle mayor difusión, decidió eliminar la publicación”.

Los documentos y las comunicaciones reconstruidas muestran otra cosa. Milei no desarrolló el proyecto, pero tampoco hubiera existido sin Milei. Milei fue $LIBRA y $LIBRA fue Milei.
