Damián Huergo empezó a dar clases en escuelas secundarias como docente paracaidista. Estaba cansado de los espacios laborales precarios como el periodismo o la investigación. Más tarde, le interesó la escuela como laboratorio por su heterogeneidad, por su expresividad de la contemporáneo; por la cantidad de relatos que la sostienen; por la posibilidad de construir comunidad.

Hombre de Longchamps, Vive en la frontera que divide Villa Urquiza de Villa Pueyrredón. Es sociólogo y escritor.  Trabaja como docente en escuelas secundarias y en formación docente en el área de Ciencias Sociales. Forma parte del Postítulo “Problemáticas en las Ciencias Sociales y su Enseñanza” e integra el colectivo de investigación Sala de Ensayo. Publicó el libro de cuentos Ida (2012) y la novela Un verano (2015).

Ha participado en diferentes antologías y medios gráficos y digitales. Desde el 2008 escribe en el suplemento Radar Libros del diario Página/12.  Le gusta decir que hay que leer a Chejov al menos una vez por año para cambiar la piel. Y más acá en el tiempo y en el espacio, Bolaño, por crear una poética de la lectura y de la escritura, por querer lo que hace, por mostrar con su estilo que una cruza inteligente entre el vitalismo y el cinismo es posible.

Desde hace un año vive con Atilio, una especie de perro mutante, mezcla de doberman con perro salchicha y con olfato de perro de caza, anda rondando su vida y la de su novia. Con Atilio son una extraña pareja; "los dos fascinados y deleitados con el otro, los dos protectores", como dice Neil Gaiman en la carta de despedida que le escribió a su perro.