Santiago Rey no recuerda haber querido dedicarse a otra cosa que no sea al periodismo, salvo cuando -como todos los argentinos-, soñaba ser jugador de fútbol, y -como casi todo el mundo, asegura él-, en Independiente.
Por eso tempranamente pisó una redacción. Fue a los 15 cuando hizo un taller de periodismo para “chicos y jóvenes”, así se ofrecía, en el recién creado Página/12. Era la redacción de avenida Belgrano, y recuerda que se sintió tan cómodo que creyó entender para dónde iba su vida. Párvulo escuchador de radio y lector de diarios, al llegar el momento de decidir qué estudiar no concibió otra opción. 
Comenzó a hacer radio a los 17, con la secuencia oyente-ayudador-productor-algo de aire, en el programa “La Linterna”, de la vieja FM Municipal (último piso del Centro Cultural San Martín). Desde entonces no hubo año que no condujera un programa. Fueron unos 25 distintos a lo largo de estos 27 años.
Luego de un paso no concluido por una facultad, elegió el sur para vivir. Al igual que en otras ciudades pequeñas, la complejidad extra que supone el ejercicio del periodismo en Bariloche es que a las personas mencionadas, investigadas, denunciadas, o mimadas en una nota, se las encuentra en la cola del supermercado, en el colectivo o en la escuela de los chicos. No es un problema menor si alguien desconfía tanto de las amenazas como de las palmadas en la espalda.
Trabajó en diarios, radio y TV, cofundó y dirigió la revista “Zona rionegrina”, y el diario online Agencia de Noticias Bariloche, que lo tuvo como su director periodístico durante ocho años. Actualmente conduce el programa radial “En estos días” y escribe en la Revista CIC – Periodismo Con Intervención del Cronista -www.revistacic.com.ar-.
¡¿Que si tengo mascota, eh?!, pregunta y describe a un gato itinerante, que va a comer y dormir cada tanto a su casa. Y al que le sospecha otro hogar. Por su carácter enjuto y las posiciones extrañas que adopta cuando escucha a Fernando Cabrera, Santiago afirma que es uruguayo. Por eso lo bautizó como  Óscar Washington mientras asegura que lo mejor que le pasó ayer fue volver a saber que sus hijos son personas nobles y buenas.