Ensayo

Buenos Aires electrónica


El pueblo raver, en expansión

Anfibia cumple 11 años y lo celebra con una noche electrónica. Porque, además de periodismo, Anfibia es arte, tecnología, cuerpo, ruido y vibración. Al igual que las fiestas electrónicas, es nómade. Como lxs DJs, es persistente y le obsesiona sonar cada vez mejor. Rocío Cusmano aka HIHATDANCER*, cuenta cómo el pueblo raver está en constante movimiento, la importancia de Buenos Aires en Latinoamérica y por qué bailar es ya una práctica espiritual.

Julieta les recuerda a sus amigas que no hay que colgar en sacar las entradas para ver a Honey Dijon por primera vez. Martín está feliz: el finde hay Guaterave al aire libre, la fiesta que organizan sus amigos DJs en los bosques de Palermo. Matías viene arrastrando sueño desde el miércoles: tocó en Espacio Ro hasta las 3 am y a las 9 ya estaba en la oficina como cualquier otro día. Malena es productora musical, da clases virtuales y se emociona al escuchar las actividades finales de sus alumnxs. En algún rincón de Mataderos, Agus baja temas y practica el set con el que debutará como DJ el viernes que viene en Downtempo.

¿Se acuerdan cuando Pappo le dijo a DJ Deró: “¡Conseguite un trabajo honesto!” ¿O de las raves de Parque Sarmiento en el 2000? Desde aquellos primeros hitos a tener 4 espacios de sonidos electrónicos nacionales que Pabels lideró en el último Lollapalooza, la escena electrónica conquista y avanza. Muy lejos de estar en loop, su esencia es la constante transformación.

Lxs DJ siempre existieron, pero ahora se viralizaron. Hagamos justicia: fue el rock el primer género en adoptar los sintetizadores y las cajas de ritmo (desde Pink Floyd en ‘The Dark Side Of The Moon’ hasta Charly en ‘Clics Modernos’). El pop no tardó mucho en seguirle (Madonna en ‘Like a Virgin’), y hoy lo hacen casi todos en la música urbana. Cada vez que suenan Lali, Rosalía, Rauw Alejandro o Bizarrap, hay electrónica y tu cuerpo lo sabe. Esta expansión fue progresiva: hace una década era impensado que la agenda electrónica porteña tuviera propuestas de lunes a lunes para todos los gustos y presupuestos. De la misma manera, hace 11 años también era impensado que una publicación periodística pudiera existir únicamente de manera virtual. Crear una tradición en el Nuevo Periodismo Latinoamericano no es solo innovar en el lenguaje, experimentar con el arte y honrar la investigación. Crear una tradición, a veces, es bailar. Y es por eso que Revista Anfibia celebra sus 11 años con una fiesta electrónica: para hacer materia su comunidad digital, ponerle cuerpos al encuentro del periodismo, el arte y la tecnología. El line up incluye a Pabels, un artista que ha tocado con Polo&Pan, a Kren Orgánico con su magia ancestral y su capacidad de tocar varios instrumentos al mismo tiempo, a Dr.Trincado y el house como bandera y la residente  Mica Towers, cábala anfibia de todos sus festejos.

1. El mundo no gira: lo mueven lxs DJs

No hay fiestas sin público, no hay fiestas sin artistas y no hay fiestas sin promotores que apuesten a estas propuestas. Esto ha sido así siempre y lo seguirá siendo. Lo diferente hoy en día es el reconocimiento y el mercado expandido sobre quienes están detrás de las consolas. La escena es cada vez más abarcativa: alberga desde a lxs religiosxs del vinilo hasta a quienes curten el neoperreo.

Buenos Aires fascina: se volvió una de las capitales latinoamericanas ineludibles del circuito internacional. Ya sean bandas o DJs/productorxs, artistas internacionales y nacionales por igual dan el presente y ratifican la fama de ‘mejor público del mundo’ que nos precede. No hay artista consagradx que no quiera pasar por aquí.

Veamos: Skrillex, el productor musical, DJ y cantante estadounidense, cerró el Lollapalooza Argentina 2023. Luego de algunos shows en Brasil, se presentó espontáneamente en la Hype (la fiesta de los martes en Kika) para compartir un B2B sorpresa con Anita B Queen. La semana pasada, la reconocida DJ belga de techno Amelie Lens tocó a mitad de semana hasta las 4 am en un espacio para 4 mil personas en Puerto Madero. En sus redes escribió: “Guau, nunca esperé que hubiera tanta gente un jueves, ¡y ni siquiera es feriado al otro día! Están locos, gracias Buenos Aires…”.

Pero ojo: Argentina exporta talento en la misma medida en que lo recibe. Pablo Cortés aka Pabels, llegará de una gira por México y Estados Unidos (territorios que recorre desde hace años) para ser el host de la Fiesta Anfibia. Según la plataforma Resident Advisor, Nueva York es la región donde más lo escuchan.

Hace 6 años, Pabels empezó su serie de Day Mixes en el portal La Tropicàl Mixes, un canal de podcasts donde reina un sonido tan cálido como el mismísimo trópico. ¿Dónde? En SoundCloud, una red social de nicho para quienes aman la música. Bajos BPM, una base housera y reminiscencias a sonoridades como funk, hip-hop y soul conforman la ecuación que le abrió las puertas al mundo. “Tuve la suerte de que esos mixes que subí tuvieron mucha repercusión”, contó en una entrevista. Y vaya que la tuvieron: el mínimo de escuchas que tiene un set de esa colección ronda los 47k y el que más, unas impactantes 572k. Estas métricas son resultado de talento y constancia: el primer set que subió a SoundCloud data del 2014. Su primer tour europeo llegó en 2018 (¡donde tocó en 16 ciudades!) y desde ese entonces se encuentra en constante crecimiento.

La generación de pibas DJ que no vivieron los 90, que no llegaron a vivir Pachá ni Creamfields, tienen a Sol Ortega como referente. A principios de la pandemia, junto con Chiri, parte del grupo E110101, subieron un video a YouTube. Se los ve tirados en la cama, en pijama, rodeados de plantas, un plato con frutas y pilones de vinilos. A los pies de la cama, dos bandejas Technics y un mixer. Ese recorte íntimo de la vida en cuarentena se convirtió en un boom: el video hoy cuenta con 2,9 millones de reproducciones. Esa exposición empujó al canal de Detroit Classic Gallery (el sello que manejan ambos junto a Guido Sartoris) a los 130k de suscriptores. Sol actualmente reparte su tiempo entre Argentina y el resto del mundo, con giras y shows en los mejores clubes.

2. Un símbolo

En tiempos cada vez más tempestuosos, devaluados y climáticamente desafiantes, la música es un escape. 

“¿Con qué gestos en la opacidad de la noche y la complejidad de los placeres podemos meternos con las fiestas, o bien enfiestarnos, para volver nuestras vidas un poco más vivibles, respirables, bailables?”, se pregunta la filósofa y danzarina Marie Bardet en su ensayo Noche. Placer. Gestos. 

Mover el cuerpo, estimular los sentidos, compartir… todos logros inherentes y adyacentes al arte desde tiempos inmemoriales. ¿Y si el dancefloor es el símbolo de paz de nuestra era?

Hablando de paz, un paréntesis.

No todo es la pista de baile. Desde la pandemia, Ezequiel Gatto (historiador enfocado en estudios del futuro) se volvió fan del ambient y comenzó a estudiarlo en profundidad. Escuchó a Erik Satie, Brian Eno y a Jon Hassell, a los japoneses y a locales (“piezas hermosas poco conocidas como las de mi amigo Charlie Egg, un pionero de la electrónica en Argentina”), a bandas como Boards of Canada y The Orb y hasta al disruptivo Aphex Twin. 

“El ambient permite una atención descentrada, como la que le prestamos a un murmullo -escribió Gatto en su diario de pandemia- Es una estética de la coexistencia. Nos invita a sustraernos de las conversaciones definidas, los relatos, la nitidez de los límites, y nos empuja a una experiencia donde el sonido lo abarca todo, magnánimamente y en detalle. Como cuando nos quedamos dormidos en un sitio  ruidoso y con gente, y las palabras se van deshilachando, fundiéndose con otros sonidos…”. Para Gatto, el ambient es, en sí mismo, un lugar: es una forma de ambientar “para que el afuera no nos despedace, para mantener abierta la incertidumbre como condición de invención, para responder a la demanda de atención constante con la estrategia sonora de la atención flotante”.

En este sentido, también existe una microescena que apunta a una vuelta a lo orgánico y natural, al cruce de sonidos de la tierra con beats electrónicos. No es raro encontrar clases de yoga musicalizadas con artistas que producen lo que se llama Downtempo y Organic House, combinando instrumentos ancestrales en este lenguaje actual. Uno de los nombres locales que asoma en este mundillo es Kren Orgánico, percusionista, multi-instrumentista, docente y productor nacido en Tierra del Fuego. Su proyecto fusiona instrumentos acústicos y electrónicos, con un fuerte enfoque en el aspecto terapéutico del sonido. Lo mejor de los dos mundos, alimentado por un movimiento wellness en incesante auge.

3. El secreto es el lugar

Las locaciones, otra pieza clave. Existen points clásicos como Avant Garten, Crobar, Under Club, Niceto, Espacio Ro, Otra Historia, Francisca… pero no hay tantos clubes dedicados al sonido electrónico que abran todos los fines de semanas. La mayoría son fiestas itinerantes y nómadas, siempre buscando un mejor sonido o mejores condiciones de trabajo. Se necesitan espacios con capacidades intermedias que alberguen a este pueblo raver en expansión. O más movidas gratuitas y al aire libre, como las de Ache, Proyecto Bondi o Guaterave.

Pos-pandemia bailamos en las fiestas de Maquinal y el Club de Pescadores. En el corazón de Chacarita reina Artlab, el espacio creativo de arte y tecnología, parte de la red internacional del Festival MUTEK. Este año abrieron Dune Park y Deseo, dos espacios muy interesantes. Deseo es una nave montada en una ex fábrica textil de 2000m2 en Villa Ortuzar, rediseñada por Sergio Lacroix. Desde su concepción se ideó para alojar y fomentar la circulación de cuerpos, sonidos, afectos, invenciones, luces, fluidos y beats.

A la vanguardia de nuevos formatos y protocolos de cuidado entre asistentes están las fiestas de la comunidad queer que existen en BA. Desde Hard Techno hasta jams de Vogue y Ballroom, ocupando tanto espacios underground como clubes consagrados, cada evento tiene una identidad marcada y la buena noticia es que cada vez surgen más propuestas que le huyen a la norma en todo sentido.Adaptándonos tanto a espacios como a días y horarios, queda confirmadísimo que el baile nos congrega como comunidad. ¿Será porque nos queremos sentir bien, que ahora estamos bailando entre la gente?