Crónica

Participación política y liderazgos LGBTTINB+


Mamushka de democracias

En un contexto político donde están en riesgo los derechos conquistados, la comunidad LGBTTINB+ sabe que la clave es fortalecer la construcción de frentes conjuntos. Líderes de distintas organizaciones piensan la agenda del movimiento para garantizar una vida más amable. Lxs mueve el deseo de construir un nuevo horizonte de lo posible dentro del sistema democrático, desde los intersticios, con el cuerpo. Confían en que la sociedad argentina abraza la diversidad pero saben que todavía es necesario disputar sentidos y consolidar liderazgos para transformar las estructuras de poder.

Llueve, pero en el aula del bachillerato Mocha Celis todos los pupitres de colores están ocupados. Lxs 15 participantes seleccionadxs para el Taller de Formación Política y Social para líderes LGBTTINB+, se presentan recordando sus juegos de infancia: hay barbies ocultas en placares, barbies lesbianas y muñecas de papel, que eran las más fáciles de esconder y de cambiar de vestuario. Lucas fue el primer tripulante no binarie de una aerolínea local en canjear la corbata por un pañuelo, amaba a las sirenas porque no eran ni humanas ni peces. Fernando tiene 60 años y usa pronombres neutros, es parte de la coordinación de políticas LGBT de un municipio del conurbano bonaerense. Se acuerda de que a los nueve años su papá lo llevó a Ezeiza a recibir a Perón, en la misma época en que un Fernando chiquitx se ponía a escondidas los vestidos de su tía, bailarina flamenca. 

Manu Mireles es cofundadora y coordinadora de Mocha Celis, el primer bachillerato popular para personas travestis, trans y no binarias del mundo, es docente e investigadora de la UBA y la UNTREF. Hoy no usa la sombra colorida de siempre porque tiene una herida en el ojo izquierdo. Es la segunda vez que la empujan y le pegan en la calle desde que se conocieron los resultados de las PASO 2023. En el presente escenario político de avanzada de las derechas, la comunidad LGBTTINB+ sabe que es clave fortalecer la organización y la construcción de frentes conjuntos. Por eso, con apoyo de un programa internacional, Manu armó un taller para pensar herramientas colectivas. Con los labios pintados rojo fuego, les dice a lxs participantes: “En nuestra comunidad el recorrido siempre viene de abajo hacia arriba y se fundamenta en estructuras horizontales. Agentes de cambio somos todxs, el liderazgo no es la figura heróica, se ancla en la comunidad”. Hace mapas en el escritorio con las palmas de las manos, como si el mundo entero fuera un pizarrón y explica: “Las organizaciones que trabajan temáticas distintas, como cultura, deporte, salud o empleo necesitan de espacios comunes para poder articular pero también para repensar la agenda misma del movimiento, una agenda abarcativa que garantice una vida más amable”. Todxs en el aula la escuchan, Manu sigue: “Hoy es el momento para encontrarnos y para mirarnos a los ojos, repensar el sentido de los liderazgos desde nuestros cuerpos exuberantes como una capacidad y una responsabilidad colectiva, no individual. Queremos patear el tablero de lo que se entiende por liderazgo, aunque muchas veces entre en tensión con las propias organizaciones”.

"Es momento de repensar el sentido de los liderazgos desde nuestros cuerpos exuberantes como una capacidad y una responsabilidad colectiva, no individual"

Durante el Taller, Fernando, Lucas, Manu y lxs demás recorren la historia del movimiento LGBTTINB+, la teoría travesti/trans latinoamericana, la participación política, la construcción de liderazgos con enfoque de DDHH desde una perspectiva territorial e interseccional. También conversan sobre el rol del activismo en la construcción de la agenda pública y las políticas sociales, los marcos normativos y el diseño de planes de incidencia política y social. “Necesitamos cuerpos, necesitamos articular organizaciones que muevan personas, aunque muchas de ellas no puedan, por la precarización misma de la vida, detenerse a pensar en su identidad, o en el patriarcado” dice P., egresadx de Mocha Celis e integrante de una organización popular, mientras se acomoda el chaleco de jean con el dibujo de una persona alada andando en bicicleta sobre la inscripción “ningxn pibx nace chorrx”. “El género no es algo que nos pasa a nosotres, elles también fueron socializades con perspectiva de género”, agrega alguien. “̈Los acuerdos son necesarios, entonces hay que negociar para infiltrar una charla sobre género en organizaciones donde, por ejemplo, no se respetan los pronombres”, suma otrx.

La estrategia que circula en el taller apela a la construcción de pequeñas democracias, a disputar las representaciones desde las redes cercanas y a asumir los límites del impacto de los liderazgos individuales y los desafíos de la comunicación horizontal. Patricix Ruiz lo llama “mamushka de democracias”. 

Patricix es dramaturgx, artista, activista e integrante de la Asamblea Permanente y Orgullosa de la Ciudad de Azul (APOCA). No tiene un pronombre de preferencia, pero el que más utiliza es el femenino. Hoy se puso la campera de la selección y unos aros plateados. Se acomoda el pelo antes de tomar la palabra. Habla  de una historia queer que se construye en los intersticios “porque las claves interpretativas binarias, como la dialéctica del amo y el esclavo, han quedado obsoletas para pensar nuestros entremedios”. En 2021, APOCA organizó la primera marcha del orgullo del municipio. “Al San Martín de la plaza principal lo volvimos una diva, con un unicornio en vez de caballo” cuenta Patricix. “Lookearlo apuntaba a visibilizar cómo nosotrxs incorporamos a nuestro sistema de sentidos la idea de patria, de prócer” continúa. A la mañana siguiente, lxs vecinos de Azul se encontraron con el San Martín drageado, la reacción fue tal que el jefe de gabinete del municipio amenazó públicamente con iniciarle a APOCA una causa penal por ultraje a los símbolos patrios. Desde la organización plantearon que lxs hinchas de fútbol, lxs estudiantes y otras expresiones sociales ocupan los monumentos sin consecuencias mayores. “Hay banderas que sí y banderas que no”, escribieron en un comunicado.  

Marcos Killari Varela, varón trans no binarie, xadre y autista, es otrx de lxs líderes que participa en el Taller de Formación. Sostiene que los liderazgos LGBTTINB+ se construyen desde marcos teóricos y principios éticos propios, que es posible “resignificar y actualizar los dogmas religiosos, cristianos y evangélicos, que conviven en muchas organizaciones de base populares”. Lo sabe de primera mano, porque además de ser profesor de filosofía transfeminista y popular, es miembro del Consultorio Móvil ESI formado por docentes que, desde los activismos lésbicos, trans, y los movimientos sociales, dictan talleres de Educación Sexual Integral en el conurbano sur. “Nos urge la necesidad de pensar la centralidad de la categoría de clase a la hora de construir comunitariamente y analizar de manera cuir (interseccional) las estructuras partidarias políticas que aún hoy siguen respondiendo a lógicas heterocisnormativas, patriarcales, capacitistas y personalistas" sostiene Marcos.

La estrategia que circula en el taller apela a la construcción de pequeñas democracias, a disputar las representaciones desde las redes cercanas y a asumir los límites del impacto de los liderazgos individuales. 

Construir un nuevo horizonte de lo posible dentro del sistema democrático requiere repensar las estructuras de poder: el sistema de justicia, al que Manu Mireles imagina como un monstruo sin ojos, porque no puede diferenciar las particularidades de las violencias que se ejercen sobre las personas travestis trans y no binarias, o el sistema educativo, un monstruo sin orejas de boca enorme que le dijo, corporizado en un profesor, que ella no debería estudiar educación porque no era un ejemplo para nadie. Si bien la norma de cupo laboral travesti trans “Diana Sacayan-Lohana Berkins” establece que el 1% de los puestos en organismos del Estado deben ser ocupados por personas travestis, transexuales o transgénero, un informe del 2022 del Ministerio de Mujeres, Género y Diversidad relevó que se incorporaron 574 trabajadorxs desde su sanción, un incremento del 468,32 % respecto de los datos previos, cuando se registraron 101 personas empleadas, pero que está lejos del 1%.“Cuando una persona travesti, trans, o no binaria ocupa un lugar de poder llegamos a un punto de inicio desde donde disputar el sentido y transformar las instituciones desde adentro” dice Manu.

Alba Rueda, activista transfeminista, fue la primera política trans del país en ocupar un alto cargo gubernamental cuando se desempeñó como subsecretaria de Políticas de Diversidad dentro del Ministerio de la Mujer, Géneros y Diversidad. Empezó trabajando en la línea de atención del 0800 del INADI. Hoy es la Representante Especial de Argentina sobre Orientación Sexual e Identidad de Género del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto. En el camino militó la ley de cupo travesti trans, el matrimonio igualitario y la ley de identidad de género. “La política me atravesó el cuerpo, vi la enorme responsabilidad del Estado. La función pública es un tipo particular de activismo. No es todo el activismo trava trans, ni anula los debates que se dan en el territorio, o en las organizaciones sociales”. Las reglas dentro de las instituciones están escritas, pero la inscripción dentro de esas reglas tiene que ver con una agenda política particular que apunta a incorporar las categorías no binarias y de identidad de género dentro de los sistemas de información y de las estructuras del Estado. Alba cuenta que este tipo de políticas se tradujeron, por ejemplo, en la Resolución Conjunta de 2021 de ANSES y AFIP, que abandonó el criterio binario de asignación de los prefijos del CUIL/CUIT, o en que Argentina haya preguntado, por primera vez en el censo 2020-22, por la identidad de género a su sociedad. “Esto modifica la noción de ciudadanía”, dice. 

"Cuando una persona travesti, trans, o no binaria ocupa un lugar de poder llegamos a un punto de inicio desde donde disputar el sentido y transformar las instituciones desde adentro"

Alba fue parte de la incorporación de esa pregunta en el Censo, pero en 2018, como católica, vio vulnerado su derecho a la identidad por la iglesia, que, aún hoy, se niega a llamarla por su nombre. El derecho al único papel que le falta, su acta bautismal, fue desconocido también por la Corte Suprema de Justicia de la Nación basándose en la ley de concordato que existe entre Argentina y el Vaticano desde la dictadura de Onganía, desconociendo el principio de progresividad de los DDHH. “Esta es una muestra de botón de todo lo que la justicia puede hacer para alimentar un contexto en el que se está debatiendo qué entendemos por democracia” dice Alba. Aún así, cree que no estamos en cero. Cuando le llegó la noticia de que la habían nombrado embajadora estaba en un encuentro LGBTIQ+ en Los Ángeles: “se armó un festejo improvisado, me pidieron que hable, y como en ese momento mi inglés no era el mejor, pensaron que yo estaba diciéndolo mal, no daban crédito a que había, por primera vez, una embajadora trava a nivel global”. Remarca que hay que levantar las banderas LGBTIQ+ porque es uno de los temas de la democracia, son los DDHH pensados en toda su diversidad: “Nosotres hicimos mucho para que haya una sociedad fortalecida democráticamente. Y creo que eso que hicimos, no lo hicimos como un sector particular de la sociedad, lo hizo la sociedad en su conjunto, nuestra sociedad abraza la diversidad, no voy a sacar una conclusión general de esta ronda electoral”. 

Mientras Alba habla en el Taller que organiza Manu, a su lado una persona juega con las lentejuelas de su neceser, las mueve para un lado, para el otro, parecen las escamas de una sirena, dibuja un corazón. “Ser una persona travesti, ser una persona trans, o no binaria conlleva para el cuerpo, para el alma, unos niveles de violencia y de creatividad y de libertad muy particulares. La democracia no existe sin nosotres, pero para nuestra comunidad se trata de construir desde la ternura una política que incluya el deseo”, dice Manu. Sobre sus ojos se despliega, otra vez, el arcoiris de la sombra de colores, porque la herida está cicatrizando.