Las diferencias de clase y de consumos entre los votantes peronistas y no peronistas se ven en los celulares: Android tiene mayor presencia entre los oficialistas, iPhone entre los opositores. A partir del caso Nisman, Ernesto Calvo analiza los tuits de los usuarios argentinos y muestra que la polarización mezcla política, algoritmos y smartphones. Fragmento de "Anatomía política de Twitter Argentina", publicado por Capital Intelectual.



 

“El Mecano era peronista, el Rasti era de los radicales”.

Los Vergara

 

La polarización cala profundo en la Argentina, tanto en la política como en la vida cotidiana. Esta polarización es parte integral del caso #Nisman, pero también se refleja en los almuerzos familiares, en las discusiones de pareja y en los amigos de Facebook que ya no están. La polarización se percibe en el tipo de consumos culturales que nos caracteriza, en el tipo de literatura que discutimos e incluso en las herramientas que usamos para jugar o para comunicarnos. De esto habían tomado nota los Vergara en los años 80, que dieron muestras sobradas de que la crispación política no es nueva en la Argentina.

 

Aquí analizaremos distintas expresiones de la polarización tal como se refleja en el uso y abuso de las redes sociales del caso #Nisman. Actividades cotidianas: el modo en que los usuarios se comunican, cómo se conectan con distintos países o la decisión de hablar o callar respecto del caso. Son pequeñas apostillas que buscan provocar a los lectores y presentar algunas de las perlas que surgen de la comunicación política a través de las redes sociales.

 

Adelanto_twitteando_1_der (1)

 

Para un Android no hay nada mejor que otro Android

 

Las diferencias sociales que caracterizan a los votantes peronistas y no peronistas son parte de la mitología fundacional de este movimiento, que comenzó en los años 40. Estas diferencias explican la orientación de clase de sus políticas sociales, así como también la estabilidad de sus organizaciones y simbología. Desde los ideales social-cristianos que dieron origen al concepto de “justicia social” hasta el populismo conservador que acuñó la frase: “Alpargatas sí, libros no”, las imágenes de un peronismo pro pobre, descamisado y antielitista se encuentran arraigadas, tanto en las variantes populistas de izquierda, que han defendido durante décadas la redistribución de recursos económicos a los más pobres, como en las variantes populistas de derecha, las cuales han defendido los ideales nacionalistas y conservadoras de la argentinidad.

 

Estas visiones de clase del peronismo se vieron también reflejadas en el caso #Nisman. Desde el lado de lo real, el conflicto entre el gobierno y la oposición no pudo pasar por alto las diferencias en la composición social y de clase del voto peronista. Desde lo simbólico, las diferencias sociales que caracterizaron al conflicto entre el gobierno y la oposición fueron resignificadas como una lucha de civilizaciones entre la patria oligárquica y la monarquía prebendista. En la primera, Isidoro Cañones se movilizaba para destronar a Patoruzito. En la segunda, cientos de micros de desclasados a sueldo eran arrastrados en defensa del autoritarismo imperante. La imagen del oligarca golpista, el cheto de barrio norte, contrastó con la del villero atorrante, rentado y manipulado. Estas parodias del ser argentino también tuvieron su lugar en Twitter y acompañaron respectivamente a la movilización opositora del #18F y a la oficialista del #1M.

 

La segregación informativa en Twitter potenció estas imágenes, las cuales fueron ampliamente difundidas en el contexto de movilización de las distintas fuerzas. Estas parodias del ser argentino, sin embargo, están construidas sobre la base de diferencias reales entre los distintos grupos políticos. En el caso #Nisman, en el contexto de la polarización imperante, estas narrativas vienen cargadas de prejuicios, pero también tienen sustento en diferencias claras entre los distintos electorados.

 

Las diferencias de clase que caracterizan a los votantes peronistas y no peronistas han sido ampliamente documentadas. Desde los trabajos de Di Tella y Germani en los tempranos 60, pasando por los análisis del voto peronista de Peter Smith, Mora y Araujo, y Edgardo Catterberg en los 70 y 80; hasta Darío Canton, Jorge Raúl Jorrat y Edward Gibson en los 90. En efecto, existen más de 50 años de encuestas que muestran la simbiosis profunda entre los sectores de menores ingresos y el peronismo. Estas diferencias de clase han sido contabilizadas de los modos más diversos, ya sea en votos, en piernas, en Big Macs o en planes sociales.

 

A este vasto linaje, agregamos hoy una nueva medición: el índice iPhone de clase social y peronismo, el cual surge de medir la actividad de los usuarios en el caso #Nisman. Así es, todo lo que hacemos en Internet es informativo si se sabe qué es lo que estamos buscando y cómo podemos procesarlo.

 

A algunos lectores les sorprenderá saber que entre los distintos tipos de información que podemos estudiar al analizar el caso #Nisman, se encuentra el tipo de dispositivo electrónico desde el cual fue enviado un tuit. Por ejemplo, de los alrededor de 3 millones de dispositivos registrados al enviar tuits sobre el caso #Nisman, casi un tercio fueron teléfonos Android, mientras que poco menos de un 10% fueron iPhones. Si consideramos conjuntamente los iPhones y iPads, casi un 14% de los usuarios utilizaron productos portátiles Apple para intercambiar información.

 

Por supuesto, hay diferencias importantes de precio entre estos distintos productos. Como muestra la Tabla 2, los iPhones y iPads son considerablemente más caros que los productos de sus principales competidores, Microsoft y Google. Todas las versiones de Android, tanto los teléfonos inteligentes como las tablets, cuestan una fracción de lo que cuestan los dispositivos de alta gama (ver Figura 1).

 

adelanto_twitteando_4_col

Figura 1. Tipos de dispositivos electrónicos usados en el caso #Nisman

 

 

 

Dado la notable diferencia de precio, ¿es posible detectar las diferencias de clase en los diálogos sobre el caso #Nisman? La respuesta es un rotundo sí. La Figura 2 utiliza el mapa del caso #Nisman (…). Sin embargo, el color que conecta a los diferentes actores distingue los distintos tipos de dispositivo usado. Las líneas azules describen tuits enviados desde Android mientras que las líneas rojas describen tuits enviados desde un iPhone o un iPad. Un modelo estadístico confirma ampliamente que la diferencia entre el gobierno y la oposición es significativa. Pero ¡quién necesita el modelo estadístico! La diferencia es tan llamativa que puede ser observada a simple vista. La oposición está teñida de rojo mientras que el gobierno está teñido de azul. Ahora que sabemos con qué dispositivo electrónico comulga el gobierno y con cual la oposición, está claro cuál es el siguiente paso: la guerra de sponsors en Silicon Valley tiene pretendientes en la Argentina.

 

 

La patria grande polarizada

 

La patria grande también se hizo presente en el caso #Nisman. En efecto, desde América Latina se reenvió un gran número de tuits luego de la muerte del fiscal, lo que refleja la importancia política del caso y da muestras sobradas de la solidaridad latinoamericana, ya sea con el gobierno o con la oposición. Entre una gran cantidad de tuits que viajaron miles de kilómetros para estar con nosotros, era de esperar el dominio de nuestro vecino, el populoso y politizado Brasil. También fueron extraordinariamente activos nuestros vecinos de Chile, Venezuela y Ecuador, epicentros de la lucha latinoamericana entre las izquierdas y las derechas. Menos entendible, sin embargo, son los más de 40.000 tuits desde dispositivos que registraron residencia en Hawai. Claramente la soledad de la playa en medio del Pacífico es un gran incentivo para incrementar la actividad mediática y participar del caso #Nisman.

 

Retuits por tipo de dispositivo electrónico usado. Las líneas azules describen usuarios con sistemas Android. Las líneas rojas describen usuarios con iPhone o iPad. (Figura 2)

 

Los pesos pesados del conflicto político latinoamericano, sin embargo, siguen siendo Brasil, Chile y Venezuela, tres países que al igual que nosotros disfrutan de altos niveles de polarización entre sus ciudadanos. Desde estos tres países se generó una gran cantidad de tuits, que participaron activamente del debate local. Algunos pensarán que proximidad geográfica y tamaño de la población explican claramente los tuits recibidos desde estos países. Pero ¿por qué Venezuela y no Perú? Si bien ambos tienen casi la misma población, Venezuela fue extraordinariamente más activa. ¿Por qué Chile y no Ecuador? Con poblaciones comparables, los chilenos publicaron casi 10 veces más tuits que sus pares ecuatorianos.

 

Por más de una década la mayoría de los países de América Latina han estado gobernados por presidentes de izquierda. Mucho se ha hablado de la afinidad política entre Bachelet, Cristina y Dilma; tres presidentas mujeres elegidas por coaliciones de centro-izquierda. Mucho se ha hablado también de la afinidad ideológica entre Cristina Fernández de Kirchner y Hugo Chávez, así como el apoyo político de este último a la campaña electoral del FPV en el 2011. Sin embargo, existe mucha menos discusión sobre las bases sociales de apoyo y oposición que se conectan transnacionalmente en ambos países. En efecto, la polarización también fomenta chavistas y antichavistas en Argentina así como cristinistas y anticristinistas en Chile y en Venezuela.

 

El caso #Nisman activó con particular virulencia a la derecha venezolana, la cual no solamente ha sido crítica del gobierno de CFK debido a su afinidad ideológica con Hugo Chávez sino que a su vez resignificó la acusación de #Nisman como la confirmación de un pacto filochavista con Irán (ver Figura 3).

 

Retuits ciudad de origen. Brasilia en rojo, Caracas en amarillo, Santiago en verde y Hawai en azul. (Figura 13)

Retuits ciudad de origen. Brasilia en rojo, Caracas en amarillo, Santiago en verde y Hawai en azul. (Figura 3)

 

 

Los diálogos en la tuitósfera mostraron el grado de activación del antichavismo en el caso #Nisman. Como se puede observar en la Figura 3, las líneas en color amarillo que describen publicaciones realizadas desde Venezuela se encuentran desproporcionadamente concentradas a la derecha del gráfico. En efecto, desde Venezuela la información que fue retuiteada estuvo dominada por opositores tanto de Cristina Fernández de Kirchner en Argentina como del chavismo hoy liderado por Maduro en Venezuela.

 

A diferencia de Venezuela, la actividad en la tuitósfera que surgió de Brasil y de Chile fue más mezclada. El análisis estadístico demuestra que los chilenos se ubicaron más cerca de la oposición, mientras que los brasileños dividieron sus preferencias. Sin embargo, sólo la derecha venezolana puede ser visualizada en la Figura 3 sin ayuda de un análisis estadístico de mayor profundidad.

 

El mapa del caso #Nisman nos muestra que la patria grande existe y está conectada, no sólo geográficamente, sino también en sus comunidades. En todo lo que refiere al caso #Nisman, la patria grande también se encuentra polarizada. (…)

 

Selección de zonas desde las cuales se reenviaron tuits en el caso #Nisman4

Selección de zonas desde las cuales se reenviaron tuits en el caso #Nisman4

 

La polarización en bits de información

 

“Hay tan sólo 10 clases de individuos: los que entienden código binario y los que no”.

Anónimo

 

Cuanto mayor es la información disponible, mayor es también nuestra dependencia en procesos, algoritmos y estadísticas que no conocemos ni percibimos. Cuántos de nosotros nos preguntamos: ¿por qué en mi página de Facebook se publican todas las noticias de Laura y ninguna de Cacho? A fin de cuentas acepté a Laura y a Cacho como amigos al mismo tiempo. La cantidad de información es tan abundante que si Facebook pusiera toda la información publicada por todos nuestros amigos, no podríamos ver ninguna publicación que realmente nos interesase. De algún modo, Facebook tiene que aprender qué información es la que a cada uno de nosotros nos parece relevante, aquella que realmente nos interesa leer. ¿Hablaste con Laura por la mensajería de Facebook? Entonces sus publicaciones aparecen un poco más a menudo. ¿Mucha gente dijo “me gusta” cuando Cacho se casó? Es mucho más probable que aparezca en tu muro.

 

En efecto, las redes sociales están todo el tiempo administrando la información que cada uno de nosotros percibe. A nuestros hijos no les aparece ninguna de nuestras publicaciones en sus muros; a nuestros padres les aparecen todas. Es el resultado natural de que nuestros padres entren a menudo a nuestro muro a ver qué es lo que hacemos, mientras que nuestros hijos prefieran escondernos en sus altillos electrónicos. Estos secretarios personales de las redes sociales, algoritmos que han sido creados para priorizar lo que nos gusta y lo que queremos, entienden código binario. Ellos saben qué tipo de individuo es cada uno de nosotros.

 

También en la política la información es administrada por algoritmos que separan la paja del trigo. Nuestros secretarios virtuales eliminan las fuentes de displacer político y nos dan una sobredosis de mensajes que se ajustan a nuestros gustos previos. Como en el muro de Facebook, los mensajes de aquellos a quienes marcamos como fav y retuiteamos nos aparecen en forma desmedida, desconsideradamente. También aparecen mensajes de aquellos que son marcados como fav o retuiteados masivamente. Como ocurre con el casamiento de Cacho, si todo el mundo habla del tema, es más probable que aparezca en nuestro muro. Este secretario virtual no está programado para dar diversidad sino placer informativo. Fue creado para minimizar la disonancia ideológica. Es decir, para minimizar la cantidad de información que nos hace hervir la sangre.

 

 

Yo sé qué #Nisman compraste en Twitter

 

Todos aquellos que tuitearon #Nisman en los primeros 40 días han sido incorporados a distintas comunidades. (…) Hay comunidades grandes y comunidades chicas, creyentes intensos y seguidores irónicos. Todas estas comunidades fueron pobladas por distintas caracterizaciones de Nisman, desde el mujeriego empedernido al próvido cruzado. Cada uno de los usuarios, y sus comunidades, recibió distintos mensajes sociales sobre el caso #Nisman, del mismo modo en que fueron seleccionadas distintas publicaciones de Laura y de Cacho.

 

Armados con estas diferencias de información, los usuarios del caso #Nisman se indignaron con los pocos mensajes que llegaron “desde el otro lado”. No era para menos. A cada comunidad le llegaron tan sólo los peores ejemplos, aquellos que no merecen salvo el escarnio y el insulto. Esos ejemplos, aberrantes, improbables e increíbles, fueron sujeto de crítica mientras que los más realistas, probables y creíbles quedaron enterrados del otro lado de la verja. El resultado de comunidades que están informativamente segregadas es una creciente polarización. En los intercambios tuiteros, todos estamos a un par de votos de ganar la elección, a un par de puntos de salir campeones y sabemos con certeza cómo murió Nisman. Parafraseando a Garrison Keillor, como en Lake Wobegon, todos somos más bellos, fuertes e inteligentes que el promedio.

 

 

La polarización explicada en tuits

 

Para explicar la polarización en las redes sociales, por tanto, no necesitamos pensar en la existencia de operadores con una agenda política o en el resultado de cínicos y maquiavélicos tuiteros que manipulan a los usuarios que habitan las redes sociales. Para entender la polarización es suficiente con estar viviendo con nuestros hermanos usuarios, cuyas ideas, al igual que las nuestras, son “localmente” mayoritarias. Sólo necesitamos comenzar con un grupo primario de intuiciones, en las cuales creemos sin ningún tipo de evidencia que las apoye, para luego dejar que el algoritmo que tiene Twitter debajo del capot nos traiga la evidencia que confirma nuestras posiciones. En la jerga académica, sólo necesitamos tener un sesgo y Twitter se ocupa de buscar la información confirmatoria.

 

El cambio ocurre de modo gradual y sutil, pero dramático conforme el uso de Twitter se torna más asiduo: con algo de tiempo y poca paciencia, las comunidades de interés se transforman en comunidades de información. Estas comunidades quedan segregadas informativamente. En los barrios donde habita la oposición, todos hablan de Pollicita. En los barrios donde habita el gobierno, todos hablan de Rafecas. Y así como los problemas de los cuales hablamos son segregados en distintas comunidades, también está segregada la “evidencia” reportada al explicar la muerte de #Nisman. En los barrios de la oposición todos saben que desaparecieron 12 carpetas del escritorio de Nisman. En zonas del gobierno, todos saben que Nisman no escribió la denuncia.

 

Aun cuando la polarización no depende de la manipulación, existe una cantidad de operadores en Twitter dedicados a distorsionar la comunicación entre usuarios. Al hablar de estos operadores no me refiero a figuras políticas o mediáticas, con creencias políticas intensas que son diseminadas ampliamente entre la población. Me refiero a actores cuyos objetivos son lo que se denomina “búsqueda y destrucción”. Operadores que buscan distorsionar el tipo de información disponible y producir efectos políticos que difícilmente podrían ser caracterizados como democráticos.

 

Sin embargo, no son estos operadores los que nos convencen de que estamos en lo correcto, sino las acciones virtuales de todos aquellos que nos rodean. Todos aquellos que día a día nos confirman lo que siempre supimos, lo que no podía ser de otro modo: la muerte de #Nisman fue un suicidio/asesinato que tuvo como objetivo derrocar a la presidenta electa/ocultar una conspiración criminal. La estrategia de un hombre cínico/pródigo/mujeriego/luchador/sin escrúpulos/íntegro, el cual fue manipulado por el gobierno/la oposición/los fondos buitres/Stiuso para servir los intereses oscuros que siempre, no importa cuánto tratemos de evitarlo, dilapidan el futuro de la Argentina.


¿Te gustó la nota?

Suscribite al boletín de Anfibia

AUTORES

LECTURAS RELACIONADAS