Este domingo, el electorado popular que no se abstenga, podr铆a elegir a Marine Le Pen: el resto de la oferta pol铆tica popular en sus diversas versiones desapareci贸 en la segunda vuelta. Seg煤n el soci贸logo Denis Merklen, es muy dif铆cil para un empleado, para un obrero o para un desocupado votar al liberal Macron, un tecn贸crata, banquero y pro-Uni贸n Europea. Es decir, todo aquello que representa el sufrimiento social de las clases populares. La situaci贸n, antes y despu茅s del ballotage, ser谩 de incertidumbre; nadie sabe d贸nde va a ir la UE mientras todo el mundo advierte el d茅ficit de democracia en el funcionamiento de las sociedades europeas.



Fotos: Instagram Emmanuel Macron, Marine le Pen.

 

Ante el pr贸ximo ballotage en Francia, es interesante analizar lo que sucedi贸 en la primera vuelta en relaci贸n al sistema de partidos, las clases populares y el posicionamiento de los candidatos ante la Uni贸n Europea, y tambi茅n el impacto de los atentados.

 

Miremos en primer lugar el comportamiento de las clases populares. Para los obreros, por ejemplo, que representan el 20% de la poblaci贸n, pareciera que el principal partido es la abstenci贸n. 驴C贸mo interpretar los porcentajes de votos cuando la mitad de ese grupo social no adhiere a ninguna de las propuestas pol铆ticas en disputa?

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Y ese es un problema importante, porque con Marine Le Pen en esta segunda vuelta se rompe lo que en Francia llamamos el 鈥渇rente republicano鈥, que consiste en una alianza para hacer frente al candidato del Frente Nacional en caso de ballotage. En ese caso, todos los partidos se comprometen a votar por quien enfrenta al candidato del FN, pero ese acuerdo hoy est谩 mucho m谩s resquebrajado que veces anteriores. Hab铆a funcionado con Jean Marie Le Pen y Jaques Chirac pero ahora no es tan seguro porque el grupo de Jean-Luc M茅lenchon (que sali贸 cuarto y es de ultraizquierda) no llam贸 a votar a Emmanuel Macron. Entonces puede haber una abstenci贸n m谩s alta y mucho voto en blanco, lo que llevar铆a a que el porcentaje de votos del Frente Nacional sea m谩s importante, no porque el volumen de votos aumente tanto, sino porque aumenta la proporci贸n.

 

驴C贸mo se distribuy贸 el voto a cada candidato entre la poblaci贸n? El voto a 聽Emmanuel Macron fue un voto de los sectores medios y altos; tanto de altos ingresos y como de diplomas, adem谩s de tener un corte geogr谩fico importante. El electorado popular se queda con Marine Le Pen como 煤nica candidata, porque todo el resto de la oferta pol铆tica popular en sus diversas versiones desapareci贸 en la segunda vuelta. Es muy dif铆cil para un empleado, para un obrero o para un desocupado votar a Macron que es un tecn贸crata, un banquero, un liberal pro-Uni贸n Europea. Es decir, todo aquello que representa una buena parte del sufrimiento social de las clases populares.

 

Correrse al centro

La izquierda se fue alejando paulatinamente de los trabajadores. Se dice que en la elecci贸n del a帽o 82 hubo una ruptura donde el Frente Nacional聽dej贸 de ser un grup煤sculo de extrema derecha para convertirse en un partido de masas con fuerte adhesi贸n de las clases populares. Pero en realidad es un proceso un poco m谩s largo y complejo, con varios niveles. Uno es la descomposici贸n de la izquierda, que va abandonando su ra铆z popular como motor pol铆tico y se va convirtiendo en una izquierda m谩s moderna, muy dominada por el Partido Socialista que deja de lado su ra铆z obrera. Y esto coincide con la p茅rdida de hegemon铆a de la clase obrera sobre las clases populares en Francia; hay un problema pol铆tico y un problema social al mismo tiempo. La clase obrera empieza a perder efectivos, hay cada vez menos obreros, porque se da un proceso de desindustrializaci贸n muy grande. Pero no es tanto el volumen de obreros que baja, sino que crecen otros sectores econ贸micos donde ellos pesan menos. Y adem谩s cambia la composici贸n de la clase obrera porque hoy, en Francia, quedan pocos obreros de grandes concentraciones industriales y muchos de ellos est谩n difusos en distintos sectores de empleo o distintos sectores econ贸micos, incluidos los 聽de servicios.

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Hist贸ricamente, los partidos de izquierda franceses estaban profundamente atados a la condici贸n obrera, que era muy fuerte y luego hubo un desbarajuste del Partido Comunista que pas贸 de tener cerca de 25% de los votos, como en la elecci贸n de Mitterrand; a un 3%, hoy. Y apareci贸 una teor铆a pol铆tica proveniente de la sociolog铆a que dice que la sociedad francesa se convirti贸 en una sociedad de clases medias. Y que como consecuencia, las elecciones se ganan en el centro; as铆 tanto la derecha como la izquierda se corren al medio. Pero esa teor铆a termina de afianzarse en la estructura de los partidos pol铆ticos en el mismo momento en que eso deja de ser verdad, porque aparece la crisis, aparece la flexibilizaci贸n -con ella la precariedad- y el desempleo. Empieza a haber all铆 lo que Gino Germani llamar铆a masas disponibles para un discurso. Pero el hecho de que el voto no sea obligatorio modifica los tiempos de expresi贸n pol铆tica de ese fen贸meno porque puede ganarse una elecci贸n con muy pocos votos. Mal integradas, las clases populares se abstienen, provocando una sobrerepresentaci贸n pol铆tica de las clases medias.

 

Los estables, los precarios y la reacci贸n ante la Uni贸n Europea

Existen otros componentes vinculados a una cuesti贸n geogr谩fica y una cuesti贸n de edades. La izquierda del Partido Socialista se ha convertido cada vez m谩s en un espacio de j贸venes, y de estables. Llamamos estables a quienes tienen un empleo fijo, es decir la inmensa mayor铆a de la poblaci贸n. No son necesariamente clases medias pero no est谩n afectados por la precariedad. Ellos viven de una manera mucho m谩s 鈥渇eliz鈥 el proceso de la Uni贸n Europea, porque no est谩n amenazados ni sienten su futuro en riesgo. En cambio los precarios s铆 est谩n sufriendo desde hace muchos a帽os pero no votan. Y los j贸venes, que sufren tambi茅n la precariedad tampoco votan. La abstenci贸n es mayor cuanto m谩s popular es el sector, en el sentido de empleados y obreros y de menor diploma, y cuanto m谩s joven es la poblaci贸n. Y la abstenci贸n recula cuando los que votan son estables, tienen altos diplomas y tienen edad avanzada; con lo cual se termina perfilando casi un voto calificado.

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La oferta pol铆tica no les ofrece un camino a los precarios, y no hay ninguna duda de que todo lo que provoca precariedad es lo que Macron propone. Muchos de esos precarios son inmigrantes pero igualmente son una minor铆a (ellos votaron a M茅lenchon, por ejemplo); si se mira el mapa, son los que votaron en Par铆s, y cerca de las grandes ciudades. Las clases populares francesas tienen una historia de varias generaciones para atr谩s; es un error grande de percepci贸n creer que 鈥減obre鈥 es sin贸nimo de 鈥渉ijo de inmigrantes鈥. Este es un grupo muy peque帽o, lo que pasa es que es muy visible en Par铆s, y los turistas van all铆 y creen que los pobres son los negros y los 谩rabes. Lo cierto es que la industria en Francia no se implant贸 s贸lo en las grandes ciudades; hab铆a una enorme infraestructura industrial en ciudades y pueblos peque帽os. La estructura poblacional de la sociedad francesa es muy distinta a la argentina. No existen vastos territorios desiertos como La Pampa o la Patagonia, donde no vive nadie. Es un territorio muy densamente poblado. La desindustrializaci贸n de ciudades medianas y peque帽as genera los 聽votos al Frente Nacional, por ejemplo en el norte: desde Lyon hasta la Normand铆a hay alt铆simo desempleo y alt铆simo voto del Frente Nacional.

 

Melenchon y la abstenci贸n

La apuesta de M茅lenchon fue movilizar al electorado abstencionista. 脡l constituye un fen贸meno relativamente nuevo, pese a que ya se hab铆a presentado como candidato en las elecciones anteriores, porque entonces fue bajo otro formato, como representante de un frente de partidos pol铆ticos. Y esta vez, si bien tuvo el apoyo del Partido Comunista, se present贸 solo. 聽As铆 volvi贸 a existir un voto de clases populares de izquierda; a la izquierda del partido socialista. El electorado tradicional del Partido Comunista volvi贸 a aparecer junto a un voto joven. Hicieron una elecci贸n muy importante: lograron m谩s de 19%. Es mucho aunque no alcanzara para llegar a la segunda vuelta.

 

驴Cu谩l es, entonces, el escenario? Primero, debemos recordar que la elecci贸n presidencial no decide el gobierno: el presidente no gobierna. El gobierno lo decide la elecci贸n legislativa. Por eso no se sabe con qui茅n va a gobernar Macron, si gana; qu茅 parlamento va a tener y en consecuencia, qu茅 gobierno: qu茅 primer ministro, ni qu茅 ministros. Eso saldr谩 de las elecciones del mes de junio. Y ah铆 es muy probable que los viejos aparatos partidarios vuelvan a recobrar importancia, toda la que perdieron en esta elecci贸n. Y eso podr铆a suceder porque las elecciones se deciden en circunscripciones, y una cosa es tener redes sociales o grandes medios de prensa para hablarle al pa铆s y otra cosa es ir a cada distrito a pelear una elecci贸n local.

 

Quien gane las elecciones presidenciales va a tener much铆sima influencia pero incluso el presidente electo va a estar un poco maniatado; va a intervenir en la campa帽a, sin dudas, pero no del mismo modo que si fuese un candidato m谩s.

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Hay much铆simos interrogantes, nadie sabe qu茅 va a pasar, por ejemplo, con el partido socialista y con los republicanos. 聽La inmensa mayor铆a de los cuadros del PS, la casi totalidad del gobierno, desde ministros a diputados, se fueron con Macron y abandonaron al candidato de su partido (Beno卯t Hamon), raz贸n por la cual sac贸 s贸lo el 6% de los votos. Es muy probable que todos esos actores quieran recuperar el partido para las elecciones.

 

Los desaf铆os de la agenda pol铆tica

Si pierde las elecciones, Marine Le Pen seguramente va a ser candidata a diputada en una circunscripci贸n. El Frente Nacional hizo una muy mala elecci贸n pero fue un proceso electoral muy complejo, muy cargado de sorpresas. Hace un a帽o casi todo el mundo estaba 聽convencido de que el presidente iba a ser el republicano Alain Jupp茅 que no pudo ni siquiera con la interna de su partido y qued贸 all谩 lejos.

 

驴Y cu谩l es el principal desaf铆o que enfrentar谩 el presidente electo? 聽Hay un problema importante en la Uni贸n Europea y cada vez m谩s se afirma una hip贸tesis liberal sobre el destino de Francia: es la que intentar谩 poner en marcha Macron, y que de alguna manera volvi贸 a poner en funcionamiento Fran莽ois Hollande. Eso consistir铆a en armonizar los sistemas sociales entre Francia y Alemania. Es decir, una p茅rdida de derechos muy grande para la poblaci贸n francesa. Porque los liberales piensan que Francia no ha terminado de hacer la tarea que hizo Schr枚der en Alemania en los a帽os 麓90 y que de ah铆 viene el desequilibrio entre los dos gigantes del Euro.

 

Jean-Luc M茅lenchon 聽vino a decir que los partidos est谩n obsoletos y el espectro pol铆tico franc茅s qued贸 dividido en tres grupos: un grupo nacionalista de ultraderecha que va de Fillon a Marine Le Pen, con Sarkozy dentro, un grupo ultraliberal que tiene el grueso del Partido Socialista y una parte de la derecha y el centro, y un polo de izquierda. 脡l piensa que esas son las tres fuerzas que recomponen el espectro pol铆tico. Pero es un poco temprano para saber si esto va a ser as铆; puede que s铆 o puede que no. La ingenier铆a electoral del sistema pol铆tico puede modificar eso tal como le pas贸 a Podemos en Espa帽a. Ellos pensaron que el Partido Socialista estaba muerto porque hicieron un an谩lisis te贸rico de las posibilidades del proyecto pol铆tico que encarnaba, pero se olvidaron de pensar que, adem谩s, los partidos son organizaciones, o 鈥渁paratos鈥, si se prefiere.

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Hoy no podemos saber mucho porque hay que esperar y ver si los partidos pol铆ticos van a recomponerse. Nosotros tambi茅n tenemos ejemplos: pensemos en la Renovaci贸n en los a帽os 麓80. 鈥淓l Partido Justicialista est谩 muerto, hay que intentar otra cosa鈥, se dec铆a. Pero no result贸 tan f谩cil. Hay una situaci贸n de incertidumbre, de 鈥渘o se sabe muy bien qu茅 va a suceder鈥, ad贸nde va a ir la Uni贸n Europea y es muy importante lo que pase pol铆ticamente para cada sociedad, porque todo el mundo advierte que hay un d茅ficit de democracia en el funcionamiento de las sociedades europeas. En buena medida, eso proviene de la aparici贸n de un gobierno supranacional y de la aparici贸n de nuevos fen贸menos que no estaban tan presentes en las sociedades europeas antes de la uni贸n. Por ejemplo, la Uni贸n Europea est谩 muy expuesta a los lobbies, a la americana, muy expuesta a ese tipo de funcionamiento de grandes empresas, de grandes grupos y sectores multinacionales presionando a los gobernantes. Esa presi贸n de filiales de la econom铆a -un producto qu铆mico, una mol茅cula, un pesticida-, es muy mal vista en las sociedades locales. En Alemania ser铆a casi imposible llevar a la luz esto de manera abierta, y en Francia igual. Pero entonces han encontrado una manera de actuar desde la Uni贸n Europea que conlleva, un actor nuevo que escapa al funcionamiento corriente, tradicional o previo de las sociedades que componen la UE.

El problema de las naciones

La novedad es que por primera vez en la relaci贸n de Francia con la Uni贸n Europea, M茅lenchon permiti贸 la emergencia de un discurso de izquierda cr铆tico de la Uni贸n Europea, con ciertos ribetes de nacionalismo. En Europa es muy dif铆cil ser nacionalista y de izquierda. Esa es la raz贸n por la cual las izquierdas europeas no entienden a Am茅rica Latina y Am茅rica Latina no entiende al Frente Nacional. Si traduzco un discurso de Marine Le Pen al espa帽ol, y no digo d贸nde ni qui茅n lo pronunci贸, muchos pasajes podr铆an llegar a ser tomados por los de un discurso de tipo 鈥渘acional y popular鈥. Comparten rasgos como el nacionalismo, la evocaci贸n de la patria, del pueblo, de la Naci贸n, de la dominaci贸n extranjera y la p茅rdida de soberan铆a鈥 m谩s all谩 de la dimensi贸n racista del FN.

La izquierda en general rechaza la hip贸tesis de una Europa de naciones, y pone el acento sobre la rep煤blica. Ese es el discurso republicano de izquierda. Es como si dijeran: 鈥楴o tenemos una identidad nacional, tenemos reglas de convivencia que nos mantienen juntos.. Que seamos todos cat贸licos o todos galos es algo circunstancial鈥, que no puede ser lo que nos una. Pensar que 鈥渓a patria nos une鈥, y dem谩s discursos patri贸ticos, nacionalistas, de pueblo, es mucho m谩s frecuente en Am茅rica Latina. M茅lenchon vuelve a pronunciar la palabra 鈥減ueblo鈥 despu茅s de much铆simo tiempo, desde la izquierda. Y fue uno de los frenos m谩s grandes que tuvo en los 煤ltimos momentos de la campa帽a donde se dijo de 茅l, 鈥渆s un chavista鈥. Y eso, para los ojos de una persona de izquierda europea, y para la inmensa mayor铆a de la gente es una especie de fascismo encubierto de izquierda, un autoritarismo antidemocr谩tico y antirrepublicano.

 

M茅lenchon introdujo una novedad discursiva. Cuando la izquierda evocaba al pueblo antiguamente, evocaba en realidad, a la clase obrera. Hay una diferencia de tradiciones populares entre Europa y Am茅rica Latina muy grande porque ese espacio del 鈥減ueblo鈥 lo ocup贸 el fascismo en los a帽os 30. Y sigue teniendo el monopolio de ese espacio discursivo. Por eso da mucho trabajo explicar en Francia que eso no es fascismo. Marine Le Pen dice sobre la Uni贸n Europea lo mismo que nosotros pod铆amos escuchar en Am茅rica Latina, en los a帽os 90, sobre el Fondo Monetario Internacional. 鈥淪on tecn贸cratas que nos gobiernan desde el exterior y nos quitan nuestra soberan铆a鈥. Y esto puede generar una versi贸n m谩s retr贸grada, vinculada con una especie de fundamentalismo cat贸lico que cree que el pueblo tiene, en Europa, una ra铆z cristiana que debe rescatarse. Y ah铆 aparece la xenofobia y la vinculaci贸n con el fascismo. En ese marco, mucho de lo que ocurre en Francia hoy 鈥揷on un corrimiento muy fuerte de la sociedad hacia posiciones de derecha extrema- tiene que ver con los atentados de los 煤ltimos dos a帽os y con la manera en que se busc贸 resolver el problema. La reivindicaci贸n islamista de los mismos alimenta la xenofobia, el nacionalismo y los pedidos de represi贸n.

 

La reacci贸n ante los atentados: de la marcha pac铆fica al discurso guerrero

Charlie Hebdo es una publicaci贸n anarquista con un p煤blico muy reducido: sesenta mil abonados aproximadamente en el momento del atentado. Cultivan rasgos del anarquismo tradicional, la caricatura, la burla del poder, la cr铆tica radical de la religi贸n, del Estado, de los poderosos, y del dinero. No est谩 en internet, no tiene publicidad, solo se puede comprar en el quiosco o suscribirse, y tiene una presencia de las grand铆simas plumas del dibujo cr铆tico franc茅s. Quienes murieron all铆 eran pr贸ceres del dibujo junto con otros m谩s j贸venes. El atentado tuvo unas caracter铆sticas particulares: fue un asesinato pol铆tico fascista como tantos que hemos visto. Personas armadas que matan, por una cuesti贸n ideol贸gica o religiosa, en la redacci贸n de una revista y se van.

 

 

La reacci贸n del gobierno frente a eso fue convocar a una enorme movilizaci贸n democr谩tica. En aquel momento muchos pens谩bamos que si hubiera gobernado Nicol谩s Sarkozy, Francia hubiera bombardeado enseguida vaya uno a saber qu茅 pa铆s. Pero el gobierno de Fran莽ois Hollande respondi贸 con much铆sima tranquilidad. El presidente se abraz贸 con los sobrevivientes en la calle aunque fuesen sus enemigos pol铆ticos, en medio de una gran conmoci贸n popular.

 

Nueve meses m谩s tarde se produce el segundo atentado, que es de una naturaleza muy distinta porque sucede en la calle, en un teatro, en los bares; un atentado en el que las v铆ctimas son el coraz贸n pol铆tico del partido socialista: j贸venes estudiantes universitarios parisinos que van a escuchar conciertos de rock, que salen a los bares.

 

Ah铆 todo el arco pol铆tico sale a decir: 鈥渆sto es la consecuencia de la no-respuesta al atentado anterior. Este gobierno blando nos expone a eso鈥. Entonces Hollande, miembro del Partido Socialista, tiene como reflejo largar una serie de medidas muy duras, muy de derecha porque piensa que va a perder una batalla pol铆tica muy grande. In extremis propone quitar la nacionalidad a los condenados por terrorismo (propuesta que fracas贸 y le cost贸 el ala izquierda al gobierno); dice que Francia est谩 en guerra, sale a bombardear, dicta el estado de urgencia y le da, en consecuencia, un poder enorme a todas las fuerzas de seguridad. Hay un cambio total: el gobierno pasa a un discurso muy guerrero. El giro a la derecha de la poblaci贸n francesa fue descomunal. Cuando frente al Congreso (que es la reuni贸n de las dos c谩maras) Hollande propone una reforma de la Constituci贸n para sacarle la nacionalidad a quienes cometen un atentado, todo el arco pol铆tico vot贸 a favor, salvo unos pocos comunistas y verdes. El corrimiento de la prensa, de la opini贸n p煤blica, de la poblaci贸n fue muy grande.

 

No se sabe c贸mo actuar谩n las clases populares en la segunda vuelta pero es muy probable que se abstengan de forma masiva, salvo aquellos que voten a Marine Le Pen. Porque es muy dif铆cil que Macron suscite la adhesi贸n de quienes m谩s sufren; salvo quiz谩 en aquellos grupos de origen popular que se consideran individuos meritocr谩ticos exitosos, que es lo que Macron encarna. O sea, lo que propone el liberalismo, un mundo abierto donde todos tengan oportunidades. El problema es que en la coyuntura actual, los exitosos de las clases populares son pocos.

 

*Denis Merklen acaba de publicar 鈥Bibliotecas el llamas. Cuando las clases populares cuestionan la pol铆tica y la sociolog铆a (Ediciones UNGS, 2017)鈥 , y 芦En qu锚te des classes populaires. Un essai politique禄 (La Dispute, 2016 – junto a S. B茅roud, P. Bouffartigue y H. Eckert). En su visita a Buenos Aires para la presentaci贸n de sendos libros, convers贸 con el equipo de Anfibia. De aquella charla surge este texto desgrabado.

 


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