El 2 de septiembre de 2008 a Cristóbal Peña lo despertó la ansiedad. Era un día importante: el mismísimo García Márquez le entregaría el premio Nuevo Periodismo Iberoamericano por su reportaje Viaje al fondo de la biblioteca de Pinochet (publicado originalmente en Ciperchile.cl). Peña no es un periodista de gestos ampulosos y no le gusta ser el centro de atención, por eso eligió un sobrio traje negro. En el momento en que el nobel colombiano le dio un apretón de mano en el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey, Peña sonrió como cuando era niño y en su casa lo felicitaban por sus buenas calificaciones escolares.

Juan Cristóbal Peña nació en Santiago de Chile en 1969. Cronista, profesor de narrativa y guionista, publicó dos libros: La vida en llamas (Planeta, 2002), sobre una olvidada cantante underground chilena, y Los fusileros (Debate, 2007), una crónica de lealtades, traición y muerte que narra los orígenes y destinos de los protagonistas del fallido atentado al general Augusto Pinochet en 1986.

Peña estudió periodismo en la Universidad Diego Portales. Quiso especializarse en música. Le gustaba –le gusta- el jazz. ¿Pero dónde escribir sobre jazz? Se dio el gusto en sus primeros años de periodista, cuando trabajaba en las secciones de espectáculos o cultura de los principales diarios de Chile, como el Mercurio y La Tercera. Le gusta también contar historias de largo aliento: sus crónicas y reportajes aparecieron en revistas de todo el continente y en antologías de no ficción.

Antes y después del premio de la FNPI, Peña recibió otros galardones, como el de Periodismo de Excelencia, de la Universidad Alberto Hurtado, y el Lorenzo Natali que otorga la Comisión de Desarrollo de la Unión Europea. En todas las ceremonias vistió saco oscuro y camisa blanca. Pero el día que le dio la mano a García Márquez se anudó una elegante corbata gris.