Los adolescentes cuidan su identidad digital mucho m谩s de lo que se cree. Todos los likes que dan tienen un sentido, arman subgrupos espec铆ficos para mandar mensajes y fotos, suben contenidos a la nube, se preocupan por el acceso a datos personales, son conscientes de los riesgos que puede haber en las redes sociales. Segundo informe de Carlos Scolari sobre Transmedia Literacy, el proyecto que analiz贸 qu茅 hacen los j贸venes con las tecnolog铆as.



Fotos: Carlos Scolari

 

El proyecto Transmedia Literacy -que se centr贸 en las actividades medi谩ticas de los j贸venes entre 12 y 18 a帽os en ocho pa铆ses (Australia, Colombia, Espa帽a, Finlandia, Italia, Portugal, Reino Unido y Uruguay)- permiti贸 al equipo de investigaci贸n no s贸lo construir un mapa con las 鈥渃ompetencias transmedia鈥 que tienen muchos adolescentes sino tambi茅n conocer mejor c贸mo aprendieron a hacer esas cosas con los medios. Los investigadores, pudieron conocer m谩s a fondo los espacios virtuales de aprendizaje, ah铆 donde se aprende a pulir un texto antes de darlo a conocer a la comunidad de lectores en Wattpad, a crear un meme o a pasar de nivel en un videojuego.

 

[Ver primer informe de Transmedia Literacy: Lo aprend铆 en un tutorial]

 

Si bien no todos los j贸venes son geeks que se pasan el d铆a creando nuevos contenidos (por el contrario, la mayor铆a son m谩s distribuidores que productores), todos en mayor o menor medida cuentan con una serie de habilidades medi谩ticas b谩sicas que van desde aplicar un filtro en Instagram a saber solucionar problemas en un videojuego o gestionar su identidad en las redes. Algunos, los m谩s activos, pueden llegar a desplegar un arsenal muy amplio de competencias a nivel de producci贸n (creaci贸n de contenidos), tecnol贸gico (manejo de dispositivos) o gesti贸n de contenidos (por ejemplos los j贸venes aspirantes a youtuber o instagramer).

 

Seg煤n Raine Koskimaa, coordinador de la investigaci贸n en Finlandia, 鈥渓as competencias de gesti贸n individual y las de gesti贸n social est谩n, a su manera, muy unidas; mientras que las competencias de gesti贸n del contenido son de una naturaleza diferente. Hay un solapamiento significativo entre ellas a la hora de gestionar contenido de autorrepresentaci贸n en las redes sociales, siendo el ejemplo m谩s evidente el de los selfies publicados en Instagram鈥. Resulta muy interesante ver c贸mo los j贸venes gestionan su tiempo libre y, en muchos casos, el nivel de consciencia que tienen respecto a esta organizaci贸n temporal. Por ejemplo Giovanni, un chico italiano de 17 a帽os, contaba a los investigadores que 鈥渃uando era peque帽o estaba obsesionado con los videojuegos. Me pasaba todo el d铆a conectado a internet, jugando con otra gente, participando en foros; por suerte, ahora tengo otras cosas que hacer… El colegio es un trabajo duro, y salgo con amigos鈥. Mary, una australiana de 14 a帽os, no se queda atr谩s: 鈥渁ntes lo usaba [Instagram] mucho m谩s, pero luego me di cuenta de cu谩nto tiempo estaba perdiendo, o sea que ahora cuando me aburro solo lo miro por encima.鈥 Para Koskimaa 鈥渓os adolescentes normalmente tienden a construir y gestionar, con mucho cuidado, su identidad digital. Es m谩s: si el adolescente siente que se est谩 desviando de la normativa social de su entorno, entonces el papel de las redes sociales crece en importancia鈥.

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Los j贸venes tambi茅n gestionan su propia imagen a trav茅s de la personalizaci贸n de dispositivos. Las chicas, por ejemplo, suelen tener una amplia gama de fundas para m贸viles y escogen una que combine bien con su ropa. Las fundas de m贸viles con im谩genes de estrellas del pop, o con escudos del equipo de f煤tbol favorito en el caso de los chicos, tambi茅n son medios importantes de expresi贸n de la personalidad.

 

Las competencias sociales se relacionan con la capacidad para colaborar, coordinar鈥 o liderar actividades grupales. Durante la investigaci贸n 鈥搎ue incluy贸 encuestas, talleres de producci贸n, observaci贸n participante y entrevistas personales entre otras t茅cnicas de recolecci贸n de datos- se evidenciaron diferentes tipos de situaciones. En los talleres, a los adolescentes se les pidi贸 que crearan una historia o inventaran preguntas sobre videojuegos en peque帽os grupos. Como explica Koskimaa 鈥減arece ser que es muy com煤n entre los j贸venes dividir sus tareas seg煤n los intereses y competencias de cada uno, y el papel de l铆der tambi茅n se puede decidir con tranquilidad. Organizar una sesi贸n de videojuegos, distribuir roles o trabajos en la filmaci贸n de un v铆deo o decidir qu茅 actividad llevar谩 a cabo cada miembro del grupo, no parecieron generar problemas muy serios entre los adolescentes cuando se les dej贸 solos鈥. Durante un taller realizado en una escuela de un barrio perif茅rico de Barcelona un grupo de alumnas se organiz贸 para producir una historia de zombies. Result贸 sorprendente ver c贸mo una de ellas lideraba al resto del grupo y distribu铆a las tareas: 鈥渢煤 ve a Google y descarga im谩genes de zombies, t煤 entra en YouTube y busca v铆deos, nosotras nos encargamos de escribir la historia鈥.

 

La organizaci贸n de partidas de videojuegos es un proceso muy interesante para identificar c贸mo se aplican las competencias de organizaci贸n y gesti贸n social. Un joven de Espa帽a explica c贸mo funciona:

 

-驴Tienes un grupo de WhatsApp para jugar?
-S铆.鈥
-Pero me dijiste que usabas Skype mientras jugabas.
-S铆, s贸lo usamos WhatsApp para quedar y organizarnos.

 

Cada equipo construye una propia combinaci贸n de redes sociales y plataformas para coordinarse antes, durante y despu茅s de la sesi贸n de juego. Ver c贸mo los j贸venes se organizan en las redes nos lleva a reflexionar sobre la importancia del juego en su formaci贸n: si en la sociedad industrial los ni帽os jugaban con el mecano (o los 鈥渓adrillitos鈥) y las chicas con las mu帽ecas, prefigurando de esa manera los valores y roles de la vida adulta, en la sociedad post-industrial los j贸venes ejercitan a trav茅s de los videojuegos las formas futuras (驴futuras?) de teletrabajo a distancia en equipo. O sea, las partidas de videojuego en l铆nea, donde a menudo participan j贸venes de varios pa铆ses y se comunican en un ingl茅s b谩sico, cumplen la misma funci贸n que el mecano, un juego creado en Liverpool en 1898.

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Otro caso interesante de gesti贸n social aparece cuando los adolescentes se organizan para pedir ayuda u ofrecerla a terceros; por ejemplo, cuando se trata de buscar lectores cr铆ticos para que revisen las propias creaciones y as铆 poderlas mejorar, ayudar a otros a editar sus fotos, o darle una mano a sus amigos en sus sesiones fotogr谩ficas buscando localizaciones adecuadas. En las familias, los adolescentes a menudo tienen que ense帽ar a sus padres a usar aparatos como los smartphones, las tabletas, las computadoras port谩tiles o las redes sociales. Como cuenta Harry, un finland茅s de 18 a帽os: 鈥渃reo que s茅 bastante sobre tecnolog铆a. Normalmente soy yo el que arregla cosas en casa. Mis padres tampoco saben tanto sobre computadoras y estas cosas. Muy a menudo me piden ayuda con sus problemas鈥.

 

Otro 谩mbito donde evidentemente se manifiestan las competencias de gesti贸n social es en las redes sociales. Participar en plataformas como Facebook o Instagram requiere una gama amplia鈥╠e habilidades que van desde dar likes hasta comentar y compartir, hacer distinciones basadas en el gusto o comprometerse con las respectivas comunidades. Marisa, una italiana de 13 a帽os, contaba c贸mo hab铆a logrado automatizar ese proceso:

 

-Nos descargamos Instalike; b谩sicamente, si sigues a alguien, te deja ponerle un like autom谩ticamente.

 

Dar un like al post de otra persona a menudo es m谩s un signo de pertenencia a un grupo concreto que una opini贸n sobre su contenido o calidad.

 

Respecto a las competencias vinculadas a la gesti贸n de contenidos, el equipo de investigaci贸n encontr贸 una serie de habilidades relacionadas con la capacidad para buscar, seleccionar, descargar, organizar y difundir todo tipo de textos a trav茅s de una multitud de plataformas y medios. Pueden ser textos escritos, canciones, im谩genes o v铆deos: algunos adolescentes demuestran una gran capacidad para gestionarlos y difundirlos. Seg煤n Koskimaa se percibe un uso creciente de contenidos en la nube: 鈥渓os adolescentes son capaces de manejar archivos de contenido, pero la capacidad de almacenamiento en la nube, as铆 como el aumento en el uso del contenido en streaming (en lugar de descargar y almacenarlo de manera local), reducen la necesidad de pr谩cticas de almacenamiento m谩s complejas鈥. El 茅xito de los youtubers o de las instagramers de moda o maquillaje ha llevado a que algunos adolescentes traten de imitar pr谩cticas de gesti贸n de contenido muy cercanas a las del mercado profesional.

 

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A modo de s铆ntesis Koskimaa considera que 鈥渆n el 谩rea de gesti贸n social y de contenido en las redes sociales, hay mucha presi贸n social y fuertes expectativas para seguir los par谩metros comunes. Los servicios de las redes sociales tambi茅n est谩n reforzando esto a trav茅s de pr谩cticas como las streaks (contar los d铆as subsiguientes en que ciertos amigos de las redes sociales han mantenido conexi贸n activa entre ellos). Para seguir estas normas sociales hay que demostrar tener buenas competencias de gesti贸n, y el factor dificultad crece dado que pueden chocar con las normas y valores sociales鈥 m谩s tradicionales (como el tiempo compartido con la familia). Los padres se est谩n acostumbrando a aprender temas t茅cnicos a trav茅s de sus hijos. El siguiente paso puede ser aceptar que las normas de las redes sociales merecen un respeto鈥.

 

Ahora bien, 驴son conscientes los j贸venes de los riesgos y responsabilidades que implican estas pr谩cticas, sobre todos aquellas de gesti贸n social o vinculadas a la difusi贸n de contenidos en las redes? Durante el trabajo de campo los investigadores tambi茅n prestaron atenci贸n a las competencias en la prevenci贸n de riesgos y el inter茅s por las cuestiones 茅ticas que estas pr谩cticas pueden llegar a generar. Seg煤n Maria Jos茅 Masanet 鈥渓as nuevas tecnolog铆as presentan tanto riesgos como potencialidades en la construcci贸n de la identidad de los adolescentes y en su socializaci贸n. Riesgos asociados al aislamiento f铆sico, a las adicciones, al ciberacoso o a la p茅rdida de privacidad, entre otros, pero tambi茅n potencialidades como la mejora en las relaciones sociales, la adquisici贸n de competencias medi谩ticas o la potenciaci贸n de las capacidades creativas o de resoluci贸n de problemas鈥.

 

Hay adolescentes que son conscientes de los riesgos asociados al uso de los nuevos medios y aplican estrategias de prevenci贸n. As铆, por ejemplo, seleccionan con qui茅n quieren compartir sus contenidos en las redes sociales, llegando incluso en algunos casos a tener diferentes perfiles en funci贸n del grado de privacidad de sus contenidos. Riina, una finlandesa de 14 a帽os, explicaba que 鈥渟i destaco en algo, me gusta mostr谩rselo a la gente. En mi perfil p煤blico de Instagram, tengo algo as铆 como 200 o 300 seguidores. Pero en mi perfil privado tengo unos 50. Ah铆 solo agrego a gente que conozco鈥.

 

Las familias tambi茅n juegan un rol fundamental, por ejemplo ofreciendo a los adolescentes pautas sobre cuestiones de privacidad. V铆ctor, un chico de Barcelona de 16 a帽os, lo tiene clar铆simo:

 

-No voy a firmar, no voy a dar mi informaci贸n a gente que no sepa que realmente es fiable. O sea, no s茅, los spams estos que te salen en internet de 芦Vas a ganar un coche si pones aqu铆…禄. A ver, esto de cabeza que no es normal. No te van a dar un coche por decir 芦Me llamo Pepito禄, 驴vale? O decirles que vives en la calle tal o no s茅 qu茅. Esto鈥 es que realmente da mucho miedo […] Y es que en mi familia me han criado as铆, o sea 芦No des tu informaci贸n a no ser que hables con nosotros antes porque puede pasar tal o puede pasar cual.

 

Seg煤n Mar铆a-Jos茅 Establ茅s 鈥渟e observa preocupaci贸n por el acceso a datos personales que tienen las empresas medi谩ticas y el uso que hacen de los mismos y algunos adolescentes incluso reflexionan sobre el modelo de negocio publicitario鈥. Es muy probable que despu茅s del impacto medi谩tico del caso Cambridge Analytics, y la consecuente declaraci贸n de Mark Zuckerberg en el congreso de Estados Unidos, se difunda a煤n m谩s entre los adolescentes la necesidad de prestar atenci贸n a la llamada 鈥渉uella de datos鈥 (data-footprint) que todos los usuarios dejan en los servidores de las grandes plataformas.

 

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Los adolescentes reconocen qu茅 pr谩cticas medi谩ticas son legales y cu谩les no, como por ejemplo la pirater铆a o el hacking, pero esto no conlleva que eviten realizarlas. De hecho, son pocos los adolescentes que afirman evitarlas. En algunos casos reflexionan sobre ellas (o incluso las criminalizan) mientras que en otros se muestran cr铆ticos con la econom铆a pol铆tica de los medios y las reivindican como pr谩cticas leg铆timas para romper con los lobbies o centros econ贸micos de los medios. Pablo, un espa帽ol de 17 a帽os, se apunta en este segundo grupo:

 

-A ver, la inform谩tica en realidad tiene dos caras, tiene una cara buena y una mala. T煤 dentro de estas dos caras puedes elegir la que a ti m谩s te apetezca. Hay gente que utiliza la cara mala, pero en cambio hace cosas buenas. […] por ejemplo, los de Anonymous, el grupo ese de hackers, aunque hagan cosas… Hackeen y todo eso, lo hacen por una buena causa, para la gente… Para que sepa la gente en realidad qu茅 est谩 pasando.

 

Por 煤ltimo, estas dos investigadoras observaron que algunos adolescentes asocian ciertos comportamientos nocivos al uso de los medios como es el caso, por ejemplo, del ciberacoso o el control de la pareja. No es que las tecnolog铆as promuevan estos comportamientos pero algunas de sus caracter铆sticas, por ejemplo el anonimato, pueden facilitarlos. De todas maneras, la soluci贸n no pasa por limitar el acceso a estas plataformas sino por formar a los adolescentes para que las utilicen correctamente y, de manera paralela, educarlos en la prevenci贸n de las relaciones abusivas de todo tipo.

 

En resumidas cuentas, m谩s que estigmatizar, perseguir o despreciar estas pr谩cticas el 煤nico camino viable pasa por recuperar estas competencias desarrolladas en entornos informales de aprendizaje (desde YouTube hasta Facebook o los foros de discusi贸n de videojuegos) dentro del aula. Como explica David Buckingham en su pr贸logo al libro 聽Adolescentes, medios de comunicaci贸n y culturas colaborativas, 鈥渓os que m谩s utilizan los medios no son necesariamente los que m谩s alfabetizados est谩n en su consumo. En mi opini贸n, este tipo de alfabetizaci贸n tambi茅n requiere un proceso sistem谩tico de estudio; y, para bien o para mal, los colegios siguen siendo instituciones vitales (y sin duda obligatorias) a este respecto鈥. Todos los 谩mbitos de aprendizaje, ya sean formales o informales, tienen sus limitaciones y restricciones, por lo que el gran desaf铆o se presenta a la hora de hacerlos interactuar. 鈥淣o hay duda de que todos necesitamos una alfabetizaci贸n medi谩tica -o alfabetizaci贸n transmedia, si prefieren. Pero en un ambiente de medios de comunicaci贸n cada vez m谩s complejo y retador- concluye Buckingham, uno de los grandes expertos en media literacy- seguramente tambi茅n necesitamos reacciones pol铆ticas y sociales m谩s radicales.鈥

Colaboraron en la producci贸n del art铆culo Mar铆a Jos茅 Masanet, Mar Guerrero Pico y Mar铆a Jos茅 Establ茅s (Universitat Pompeu Fabra 鈥 Barcelona), y Raine Koskimaa (University of Jyvaskyla – Finlandia)

Todos los textos del proyecto TRANSMEDIA LITERACY se pueden descargar de la web.聽

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鈥淓l proyecto TRANSMEDIA LITERACY ha recibido financiaci贸n del programa de investigaci贸n e innovaci贸n de la Uni贸n Europea Horizonte 2020 a trav茅s del acuerdo de financiaci贸n 645238鈥.


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