Crónica

Observatorio Ambiental Carcova


Esa necesidad de vivir bien

El agua contaminada y el manejo de residuos son, desde hace décadas, dos problemas que atraviesan la vida de vecinos, familias y escuelas del barrio Carcova. Un barrio que, como tantos otros, está atravesado por la precariedad ambiental. Un equipo transdisciplinario hecho en UNSAM desarrolla, desde hace años, un proyecto que involucra a docentes y estudiantes con el objetivo de conocer mejor el propio ambiente y de proyectar alternativas de remediación. El largo recorrido de ese trabajo dio un fruto: el Observatorio Ambiental Carcova.

Después de muchos debates y reflexiones, un grupo de estudiantes y docentes de la Escuela Secundaria Esteban Echeverría N°8 de José León Suárez llega a una idea: documentar los numerosos problemas ambientales que afectan a su tierra. La mayoría de ellos vive en el barrio Carcova, ubicado en la vera de un afluente del Río Reconquista conocido como “el Zanjón”. Corre el año 2008. La consigna les llegó, hace unos días, a través de un equipo dirigido por Silvia Grinberg, directora del Laboratorio de Investigación en Ciencias Humanas de la Escuela de Humanidades (EH) de la UNSAM: que realizaran un producto audiovisual sobre algún tema de su vida cotidiana.

Cómo empezamos

Así fue como decidieron contactar a distintos investigadores para estudiar en profundidad los problemas de contaminación de un barrio caracterizado —como tantos otros de Buenos Aires y del planeta entero— por una doble vulnerabilidad: social y ambiental. Con el objeto de construir un abordaje interdisciplinario se sumaron los equipos de Gustavo Curuchet, investigador del Instituto de Investigación e Ingeniería Ambiental (3iA), y de Ricardo Gutiérrez, decano de la Escuela de Política y Gobierno (EPyG).

De los primeros intercambios con estudiantes y vecinos del barrio emergió una preocupación principal: la contaminación del agua de los domicilios, de los desagües y del Zanjón, lugar en el que desembocan las aguas de las zanjas y las residuales. En segundo lugar, se mencionó el manejo de los residuos domiciliarios, su recolección y el reciclaje. En barrios como Carcova, los residuos son recursos clave en la reproducción diaria de la vida de los y las habitantes.

La inquietud era y sigue siendo vivir bien. Estudiar la cuestión ambiental —en, desde y con el barrio— se convirtió en el eje de investigación. A partir de esas dos preocupaciones se desarrolló un trabajo que involucra a docentes y estudiantes y a través del cual se procuró integrar los contenidos curriculares de asignaturas ligadas con las ciencias naturales y sociales que se vuelven parte cotidiana del trabajo desarrollado en la escuela. Siempre con el objetivo de conocer mejor el propio ambiente y de proyectar alternativas de remediación. Buscar comprender los problemas ambientales en un barrio concreto implicó un cambio de escala y de perspectiva muy importante: no era posible realizar ningún estudio serio de remediación sin la población del lugar, sus preocupaciones y sus saberes.

Fue durante ese proceso que el trabajo se volvió transdisciplinario. Se propuso un proyecto de investigación que buscó integrar los saberes de distintas disciplinas con los de la población local. A ese proyecto le siguieron otros tantos que permitieron dar continuidad al estudio de los problemas ambientales del barrio hasta el día de hoy. A la contaminación del agua y el manejo de residuos se le sumaron otras problemáticas como la contaminación de suelos, de sedimentos y el vuelco ilegal de sustancias tóxicas.

Hoy está consolidado un mega-equipo de investigación del que forman parte investigadores/as, becarios/as y tesistas de grado y doctorado. A lo largo de las distintas etapas, los vecinos fueron quienes indicaron cómo avanzar (qué hacer y qué analizar) y las escuelas (la N° 8 ubicada fuera de Carcova y la N° 47 ubicada en el corazón del barrio) se convirtieron en el espacio por excelencia para el intercambio, no sólo con estudiantes y docentes, sino también con la población barrial.

Los talleres —especialmente los de la Escuela N°47— con estudiantes, docentes, madres, padres y vecinos/as permitieron discutir tanto los problemas ambientales como los resultados obtenidos. Los temas planteados fueron definiendo las sucesivas líneas de investigación. En un comienzo, el principal problema y objeto de estudio fue la contaminación del agua potable. Después, el foco estuvo puesto en la contaminación del agua y los sedimentos del Zanjón, que además de llevar las aguas del barrio contiene los contaminantes industriales provenientes de la red pluvial de San Martín. Se llevaron a cabo sucesivas campañas para tomar muestras con la participación de estudiantes y vecinos/as del barrio. Además, se hicieron estudios puntuales sobre problemas emergentes que planteaba la población local y la mesa de organizaciones barriales, como el análisis del agua potable, la formación de una laguna “negra” aguas abajo del barrio —producto de la descarga ilegal de hidrocarburos— y la conformación de un basurero ilegal en los bordes del barrio —producto de la descarga ilegal de escombros—.

Cómo seguimos

A partir de todas estas experiencias surgió la idea de crear el Observatorio Ambiental Carcova, un espacio que hoy permite, entre otras cosas, desarrollar un tipo de investigación donde los problemas y preocupaciones del barrio constituyen una parte integral de la producción de conocimiento y de la transferencia y formación en territorio. La investigación —que se da entre la UNSAM, la escuela y el barrio— involucra estudios tecnológicos de alta complejidad en los laboratorios del 3iA, observación participante, entrevistas en profundidad, métodos multisensoriales y creativos (principalmente producción audiovisual y artística) que confluyen en una cartografía que integra también información censal.

A lo largo de todo el proceso, el fin último de los/as vecinos/as del barrio y de la investigación es contribuir en la remediación de las múltiples formas de contaminación en el barrio procurando otros modos de comprensión de los problemas ambientales. Es un objetivo fundamental —y no por eso menos ambicioso— dado que las causas de la contaminación son diversas y tienen diferentes responsabilidades. Procuramos formular colaborativamente una propuesta con el barrio. Allí radica la clave, pero no todo el trabajo. Un desafío por delante para poder remediar el Zanjón es el diálogo con autoridades y agencias de gobierno responsables del cuidado de los cursos de agua.

Durante todo 2022, aprovechando lo aprendido en estos años en el Observatorio, trabajamos en colaboración con el Comité de Cuenca del Río Reconquista (COMIREC) para realizar experiencias piloto de remediación “verde” en el barrio. Esta es una práctica basada en los procesos naturales en los que intervienen las plantas y microorganismos del lugar. Un tipo de remediación que respeta al entorno, no introduce procesos agresivos (y caros) y puede terminar generando un “parque” donde los procesos naturales se realicen a la sombra de árboles nativos, generando un entorno amigable para todos los seres vivos. Si este proyecto avanza, el objetivo es desarrollar, como piloto, un parque de tratamiento de las aguas del Zanjón, así como también avanzar en su remediación para mejorar la calidad de vida en el barrio. El parque será también una herramienta fundamental para el estudio de diferentes situaciones de contaminación a futuro y podrá ser replicado en otros cursos de agua de similares características.

Esta historia, como muchas otras buenas historias, no termina: continuará.