Maradona desembarcó en Culiacán, capital del estado de Sinaola, una ciudad estigmatizada por el narco, violenta, con un calor infernal y donde la población prefiere el béisbol antes que el fútbol. Pero también un lugar donde la música se canta con el alma, se comen los mejores mariscos y el sushi es superior al japonés. Carta de un periodista culichi a Diego.



Hola, Diego. He de confesar que jamás pensé que te escribiría una carta. Me gusta mucho el futbol, lo practiqué cuando era morrillo, un pibe dirían ustedes, pero lo solté porque en definitiva no era mi pasión. Ahora que llegas a esta ciudad, Culiacán, quiero contarte algunas cosas que tal vez aún no sepas pero con el tiempo irás descubriendo.

 

La primera que debiste conocer es que hoy en día la palabra Sinaloa está relacionada con el narcotráfico. Y, bueno, aunque es algo que no nos gusta nada, es entendible. De aquí de Sinaloa han surgido poderosos cárteles de la droga que tienen influencia en toda América y en buena parte del mundo. Hay tres sinaloenses en la lista de los fugitivos más buscados por la agencia antidrogas de Estados Unidos, la DEA: Rafael Caro Quintero, Ismael Zambada García –alias El Mayo– y Jesús Alfredo Guzmán Salazar –Alfredillo le dicen–, hijo del también sinaloense Joaquín Guzmán Loera, El Chapo. El apodo es por ser de baja estatura, como tú. He visto en redes sociales que hay gente que afirma que has venido a Culiacán, la capital del estado, porque aquí hay mucha droga. Nada más tonto que esa afirmación. En cualquier otro lugar del mundo se puede conseguir la misma droga que aquí, y hasta más.

 

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No sé si te gustan los mariscos frescos, pero si es así has caído en blandito. En Sinaloa tenemos los mejores de México. Te recomiendo un molcajete con camarón cocido, camarón crudo, pulpo, callo de hacha y caracol. También te puedes comer una tostada de atún fresco con mango o unos tacos gobernador: son unas quesadillas con camarones y salsa de tomate. O bien, échate una sopa marinera, unos ostiones en su concha o un ceviche. Los peruanos dirán que lo nuestro no es ceviche de verdad, pero al final tú tendrás la última palabra.

 

Te diría que aquí hace mucho calor, que tenemos dos temporadas del año: la de calor y la de me lleva la fregada, pero creo que eso lo notaste desde que bajaste del avión.

 

Qué cosa tan increíble que hayas venido a esta ciudad. En serio. ¿Por qué aquí? Seguro esto te lo preguntaron una y otra vez. En una conferencia de prensa lo hicieron, y tu respuesta fue sencilla: viniste porque Dorados te invitó a ser su director técnico. Punto. Y viniste a una ciudad donde el beisbol es el deporte principal, como sucede en todo el noroeste del país. Eso también debió ser difícil: una ciudad estigmatizada por el narco, violenta como es, con un calor infernal, donde el futbol no es el deporte principal de la población. ¡Vaya!

 

Pero te diré algo, la gente de Sinaloa es buena onda y leal. Pronto aprenderás que aquí el que “deja abajo” es excluido de los grupos sociales de inmediato. Sabrás que en esta ciudad tenemos tres ríos: el Tamazula y el Humaya que conforman un tercero: el río Culiacán. Te contarán muchas más cosas porque eso sí: para un culichi típico ésta es la mejor ciudad de mundo, y no necesitas nada más. Todo es mejor aquí que en cualquier otra parte. Yo digo que el sushi de Culiacán es mejor que el de Japón, con eso te digo todo.

 

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Te hablarán de Lupita, la novia de Culiacán; de Chalino Sánchez, uno de los pioneros del narcocorrido, su vida recia y tejana ladeada; de Julio César Chávez y sus campeonatos… a ése de seguro ya lo conoces bien; del Padre Jeringas y su don de la ubicuidad. Será imposible que alguien omita contarte de Jesús Malverde, el “bandido generoso” que robaba a los ricos para darle a los pobres. También invocarán a grandes personajes de Sinaloa, como el ídolo mexicano Pedro Infante, Lola Beltrán y su voz magistral, José Ángel Espinoza Ferrusquilla y su “échame a mí la culpa”; qué decir de la banda El Recodo, de Mazatlán.

 

Acá de compas te recomiendo que no dejes pasar un desayuno con chilorio de Mocorito; café de la olla con canela, piloncillo y chocolate; que hagas una carne asada norteña, algo parecido al asado argentino; que comas un asado sinaloense, una sopa de chile de queso, una buena variedad de pan de mujer horneado en barro y tengas siempre, siempre, una buena dosis de coricos.

 

No la pasarás tan mal, Diego.

 

En la conferencia de prensa dijiste “hoy quiero ver el sol y quiero acostarme de noche”. Si quieres lo harás. En Culiacán todo es posible.

 

Atentamente: un culichi típico.

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Texto publicado originalmente el El Sur. Periódico de Guerrero. 

Fotos: Dorados FC.

 


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